No tropezar con la misma piedra es una cuestión de cerebro



  • Científicos ingleses resolvieron el enigma de por qué aprendemos de nuestros errores.


  • Pudieron detectar el proceso cerebral que nos ayuda a evitar caer en el mismo equívoco.


  • Es la primera vez que una investigación permite identificar un mecanismo cerebral que reacciona, con una precisión de una décima de segundo, ante cosas que nos han hecho cometer errores en el pasado.

 


Aún cuando el refrán dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, existe un mecanismo cerebral que nos protege o previene para no cometer el mismo error, según han descubierto psicólogos de la Univesidad de Exeter, en Inglaterra.

Investigadores de la Escuela de Psicología de dicha universidad, determinaron una “señal de alerta anticipada” en el cerebro que nos ayudaría a evitar repetir errores anteriores. De acuerdo al estudio, publicado en el último número del Journal of Cognitive Neuroscience, es la primera vez que una investigación permite identificar un mecanismo cerebral que reacciona, con una precisión de una décima de segundo, ante cosas que nos han hecho cometer errores en el pasado.

“Existe una suerte de cliché que dice que aprendemos más de nuestros errores que de nuestros éxitos, pero por primera vez, establecimos exactamente cómo el cerebro trabaja rápidamente para ayudarnos a evitar repetir errores. Monitoreando la actividad cerebral mientras ocurre esto, nos fue posible identificar el momento en que impacta este mecanismo”, afirma el Profesor Andy Wills, co-autor del estudio.

Un grupo de voluntarios debió realizar una tarea computarizada en la que hacían predicciones en base a una información suministrada. Luego de esto, agregaron nueva información de tal manera que muchas de sus predicciones resultaron incorrectas. Los sujetos debían aprender de esta nueva situación para evitar repetir el error. Mientras realizaban esta tarea, su actividad cerebral era registrada mediante 58 electrodos ubicados en su cuero cabelludo.

Los investigadores identificaron actividad en la región temporal inferior del cerebro, el área más cercana a las sienes. Esto ocurrió casi inmediatamente después que las personas se enfrentaron con un objeto visual que, previamente, les había inducido a un error y antes de que ellos tuvieran consciencia del mismo.

Las primeras diferencias encontradas ocurrieron aproximadamente a los 120 microsegundos después que fue presentado el estímulo. Las mediciones electrofisiológicas comparativas indicaron que la región del lóbulo temporal inferior era una de las fuentes responsables de dichas diferencias. 

Muchas veces nos enfrentamos ante situaciones de la vida diaria que ponen en funcionamiento este mecanismo sin que nos demos cuenta. Un ejemplo son las señales de tránsito que actúan como estímulos visuales disparando una alerta cerebral, por un proceso asociativo entre una infracción anterior por desconocimiento y la nueva información disponible, e induciéndonos a actuar correctamente. Faltaría descubrir cuál es el mecanismo que nos lleva a cometer los mismos errores y, en esos casos, saber si está relacionado con esta región del cerebro o por una falla en este proceso de alerta.

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