Nota de opinión: Yo cliente, vos telemarketer... y la difícil misión de ponernos de acuerdo
*Después de compartir mi queja sobre los servicios públicos y privados y de lanzar la teoría de que en la Argentina, el cliente nunca tiene la razón, llega un nuevo capítulo: los telemarketers y sus modos.
Lucho001
El 18 de septiembre escribí una nota titulada “En la Argentina, el cliente de servicios públicos y privados nunca tiene razón”. Básicamente conté mis idas y vueltas como cliente/usuario y algunos de mis reclamos -muchas veces en vano- a las empresas proveedoras de Internet y telefonía. Cómo nosotros, los que pagamos el servicio, terminamos siendo rehenes de una empresa.
Hola País: Soy telemarketer de cablevision y fibertel. les comento ni nos llamen para reclamos de ningun tipo, no pierdan su tiempo. Vayan directo a Defensa del Consumidor. Los que atendemos reclamos nos pagan una miseria y no nos dan capacitacion d ningun tipo/de los decodificadores, modem,del servicio en si... nunca se dieron cuenta que cada pibe/a que atiende les dice cualquier sanata...con los sueldos pedorros que pagan(pero buen horario laboral) la onda es "chamuyar" al cliente para sacarlo de encima.
El servicio que presta esta compañia es de decima, es verdad los tecnicos nunca van, las instalaciones, service y demas son de aca para dentro de un mes...(ud no saben lo que es poner "la cara" frente al pobre tipo que te llama deseperado, los gritos que nos comemos....)
En sintesis, si te pueden garcar, tengan la certeza que lo hacen.
Saludos a todos...
Del Otro Lado (anónimo) - 23-09-2008 20:47
Viéndolo desde el otro lado: no es que el cliente no tenga razón. Sino que el cliente cree que quienes estamos para atenderlos tenemos una bola de cristal o un oráculo o algo por estilo, en lugar de entender que tenenos delante nuestra una computadora, a la cual si no le ingresamos los datos que corresponden, ni ella ni nosotros podemos ayudarlos; no somos adivinos. Y esto lo digo por que la mayoría de las veces, llaman por teléfono sin tener el más mínimo dato, no saben el nro de cliente, a veces ni siquiera saben quién es el titular del servicio. Llaman por reclamos en la facturación y no tienen a mano la factura, como si les costara mucho buscarla antes de llamar.
Además no entienden tampoco que el Centro de Atención al cliente toma los reclamos y los deriva al sector que le corresponde tratarlo. (Así funcionan los sistemas). Y que la respuesta que nosotros podamos darles va a depender a su vez de la respuesta que los demás sectores de la empresa nos den a nosotros.
SIGUE
Del Otro Lado (anónimo) - 23-09-2008 20:48
Con respecto al hecho de que cada vez que llaman atiende alguien distinto, quiero agregar que las empresas serias tienen la modalidad en su central telefónica, de entregar el llamado a la misma persona que ya lo atendió. Por eso si el llamado se corta, lo vuelve a tomar el mismo operador. No pasa en todas las empresas pero sí en las que se preocupan en antender al cliente.
Obviamente las empresas como Cablevisión, Speedy, Arnet, no tienen en cuenta ese detalle y ni siquiera tienen un call center propio, sino que son servicios tercerizados.
Otra temita para agregar es el de la mala educación que tienen algunos cuando llaman. No dicen un "gracias" jamás. "Buenas tardes o buenos dias" ni que hablar, no existe directamente. Y la mayoría de los que atendemos a clientes coincidimos en que si nos hablan educadamente pueden conseguir lo que sea, pero en cuanto se quieren hacer los patoteritos, tengan la certeza que se van a pasar semanas reclamando por algo que necesitan.
Y ahora digo: amigos, cada vez que llamo siempre tengo a mano mi número de cliente (lo anoté en la agenda que llevo conmigo). Siempre digo “buenos días, buenas tardes o buenas noches” y siempre termino la conversación con un gracias. Comprendo que las condiciones de trabajo no siempre son buenas. ¿Pero qué culpa tenemos los clientes?
Después de todo, la tarea del telemarketer, en estos casos, es ayudarnos o bien ofrecernos alguna solución, guiarnos en nuestro reclamo. ¿O no? En 2001, los cajeros (humanos) de los bancos recibieron todos los cachetazos de los que sufrieron el corralito o cualquier tipo de conflicto con la banca. Ellos no tenían la culpa. Eran empleados. Sin embargo, sabían que funcionaban como “carne de cañón” al frente de batalla.
Estos dos comentarios no hacen otra cosa que reafirmar la postura inicial: en la Argentina, “el cliente nunca tiene razón”.
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