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Carlos Borrello, el hombre detrás de la reconstrucción del fútbol femenino argentino

18 de agosto de 2017

El fútbol femenino argentino vive hace tiempo una dicotomía algo difícil de entender. Mientras cada vez es más común llegar a una canchita de barrio y toparse con un "picado" entre chicas, a nivel Selección el prestigio ganado se fue perdiendo hasta esfumarse casi por completo durante los últimos dos años.

Por Pablo Rodríguez Denis

Los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 fueron la última competencia en la que participó la Selección argentina de fútbol femenino (eliminada en fase de grupos de aquel certamen). Y desde allí fue todo desidia.

Falta de planificación, nulo apoyo dirigencial e ínfimo interés por la disciplina llevaron a borrar al fútbol femenino del mapa del Seleccionado, y es así como hoy, por su prolongada ausencia en competencias internacionales, la Selección argentina ni siquiera figura en el ranking FIFA de la especialidad.

Lo cierto es que, en plena renovación de la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino, la situación del fútbol femenino fue uno de los temas a mejorar, y para ello vuelve a aparecer uno de los nombres más reconocidos de dicho deporte a nivel nacional: el de Carlos Borrello.

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El ahora ex entrenador de UAI Urquiza condujo al Seleccionado argentino entre 2003 y 2012 y volvió a ser convocado para hacerse cargo de lo que promete ser una verdadera refundación.

El fructífero primer ciclo de Borrello al frente de la Selección supo poner al fútbol femenino argentino entre los 30 mejores del mundo y posicionarlo cómodamente como la segunda potencia a nivel sudamericano detrás del siempre "cuco" Brasil.

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Borrello tiene un gran desafío por delante y sabe cómo llevarlo a cabo
Borrello tiene un gran desafío por delante y sabe cómo llevarlo a cabo

Por eso, desde AFA confiaron en Borrello para comenzar de nuevo a diagramar las Seleccionales Nacionales femeninas. De hecho, el propio entrenador, en diálogo con minutouno.com, contó que, además de la mayor (con la que ya empezó a entrenar), en la planificación está juntar a la Sub 20 (septiembre), a la Sub 17 (octubre) y, en un futuro no muy lejano, a la Sub 15.

¿Cómo fue que se embarcó de nuevo en este proyecto?


Me entusiasmó la nueva dirigencia. Estuvimos charlando mucho con Ricardo Pinela (NdeR: Presidente del Fútbol Femenino de AFA) y me dijo sus ideas. Yo expresé todas las carencias que hubo en su momento y cómo habría que mejorarlas. Él me dijo que sí, que estaba de acuerdo, entonces me empezó a entusiasmar la idea de volver porque, sabiendo lo que es la Selección, tenía que estar convencido de que la dirigencia iba a tomar otros caminos para que esto se desarrolle.

¿Siente el apoyo de la nueva AFA para el fútbol femenino? ¿Hubo un cambio de actitud?

Claro que hay más apoyo. Y eso es clave para cumplir cualquier proyecto que pensemos. Una de las carencias básicas que había era la competencia, que haya un calendario anual que incluya partidos amistosos más allá de FIFA y Conmebol. Ahí se empiezan a desarrollar las jugadoras. Antes no sucedía, yo lo pedía y siempre había algo. Ése fue uno de los puntos que yo planteé, que hay que darle rodaje a las jugadoras. Tras dos años parados hay que rearmar todo de nuevo. No es sencillo pero tampoco imposible.

¿Cuáles fueron los motivos que llevaron a la actualidad del fútbol femenino argentino?

Fue una mezcla de todo, hubo errores de todo tipo y de todos los extractos, pero no es el momento de echar culpas a nadie. Tenemos que tomar nota de lo que no se hizo bien y cambiarlo. Y si se hizo algo bien, hay que mejorarlo. Yo siempre miro hacia adelante.

¿Cómo está posicionado hoy el fútbol femenino argentino a nivel mundial?

Antes nos preocupábamos a nivel mundial, porque era otro desarrollo. Ahora nos encontramos con otro problema: tenemos que volver a figurar en el continente. Pero el problema es que Argentina se estancó y los demás países se han desarrollado. Para saber dónde estamos parados habrá que empezar a competir. Si no jugamos, no sabemos dónde estamos.

¿Considera a las juveniles un aspecto clave para esta reestructuración?

Claro. De hecho, lo que más me preocupa son las juveniles porque no hay nada, está todo desarmado. Primero hay que ponerse las medias, los zapatos y después el pantalón, como digo yo. Estamos haciendo giras por todo el país para mirar jugadoras para que en octubre las tres Selecciones estén funcionando. Primero fue la mayor, a principios de septiembre empezará a trabajar la Sub 20 y para octubre queremos la Sub 17. Los tiempos no son los ideales, pero el tema es arrancar.

Los entrenadores de Seleccionados masculinos se quejan del poco tiempo que suelen tener con sus jugadores…¿a ustedes les pasa lo mismo?

Ha mejorado mucho la labor de los clubes en el aspecto físico de las jugadoras. Antes nosotros teníamos que prepararlas físicamente también. Hoy es distinto, ya vienen mejor y eso facilita la tarea porque no tenemos que usar ese tiempo en físico y lo invertimos en fútbol y táctico. No cabe duda que los tiempos no son los ideales pero eso no es excusa. Yo tengo que encontrar el umbral, a veces hay jugadoras muy buenas que no están en su mejor momento. Hay que elegir bien y en el momento indicado.

¿Tuvo contacto con Jorge Sampaoli? ¿Qué le parece el proyecto que está llevando adelante?

No tuve ningún contacto hasta ahora, pero ya se va a dar el momento de cruzarnos. Con respecto a su idea, toda comunicación es buena. Cuanto más hablás con el jugador más lo conoces y más te conoce. No sólo a nivel futbolístico sino a nivel personal, en el trato, y es muy importante eso. Por supuesto que después hay que hacer los goles, pero me parece que está muy bueno eso de estar y conocer al jugador. Me parece que el intercambio tiene que ser permanente.

Sabiendo todo esto, ¿cuáles son sus objetivos a corto/mediano plazo?

Hay que sentar las bases, porque eso te va a llevar a nutrir siempre la Selección mayor. Hay que armar una sub 15 también. Hasta el momento estoy más en organizador que en técnico. De lo que estoy seguro es que vamos a ir a las competencias a clasificar, no a a ver qué pasa. Si así fuera, me dedicaría a entrenar chiquitos. Si a mí no me pasa la adrenalina por la sangre, yo no sirvo.

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