“Nunca pensé que me iba a poder ganar la vida como DJ”

*T.Night se encontró con Dj Zuker y no dejaron tema por tocar.

Es un hombre que conoce la noche por trabaja en ella. Javier Zuker nació hace 42 años en el barrio de Villa Crespo. Pasó de vendedor de artículos de confección a ser uno de los disc jockeys más conocidos del país. Está preparando su disco nuevo, y si lo quieren ver en vivo, se presenta todos los miércoles, en Rumi, en una fiesta llamada Batonga, junto a Fabián Dellamonica y Rama, y los jueves en Niceto con Carlos Alfonsín.


 


T-Night: - ¿Qué música pasaban cuando ibas a bailar?


Zuker: - Era disco. Yo empecé a salir en el ‘78, y ahí iba a una matinée, en Recoleta. Ahí  había un DJ  que me encantaba, estaba buenísimo lo que ponía. En ese lugar escuché, por primera vez, a The Police.


 


T.: - ¿Cómo siguió?


Z.: - Después iba a La City o Palladium. Son como los boliches que marcaron mi adolescencia y mi camino musical. Agarré mucho la época que se mezclaba lo disco con el Pop de los ‘80 y el rock nacional como Soda Stereo o Sumo. Ahí me empezó a picar más le tema de pasar música. Empecé como DJ por la música que me compraba. Nunca pensé que me iba a poder ganar la vida de esto.


 


T.: - ¿De qué trabajabas antes?


Z.: - Laburé 15 años en una distribuidora de artículos de confección. Vendía cierres y botones. Recién en el ‘99 pude dedicarme sólo a las bandejas. Antes hacia las dos cosas.


 


T.: - ¿Dónde arrancaste tu carrera?


Z.: - Empecé en La Nave Jungla en 1991. De ahí me fui a un lugar que se llamaba Chakira en el ‘93, y después me fui a Tequila y Pacha en el ‘98.


 


T.: - ¿Te acordás cómo fue la primera noche que tocaste?


Z.: - Me dejaron solo. No sabía ni lo que era un mezclador. El flaco que estaba conmigo me dijo: “ya vengo”, y apareció a la 5 de la mañana. Para esa hora el lugar se había vaciado bastante, un desastre. Ponía lo que me gustaba a mí y lo que me salía. No tenía un sentido del tema. Después empecé a prestar un poco más de atención  y a darle un poco más de mi estilo.


 


T.: - ¿Y después de esa noche que pasó?


Z.: - Como a los 3 meses fui de vuelta y le pedí al chabón que me diera otra oportunidad. Me la dieron y esa vez me fue bien. El flaco se quedó toda la noche conmigo. Fueron cuatro o cinco veces y me fue bien.


T.: - Siendo tan rockero, ¿cómo llegás a la electrónica?


Z.: - Yo llego del lado del Trip Hop, que era como un Hip Hop pero instrumental.  Ahí empiezo a investigar sobre eso. El House era algo que no me interesaba mucho, y de a poco Cattáneo y Alfonsín me empezaron a decir que escuchara. Me fui enganchando con unas cosas que tenían influencias del Jazz y me fue gustando. Gracias a ellos me fui metiendo. Ahora tenés muchísimos estilos en la música electrónica, y a partir de eso empezó a haber un montón de cosas interesantes que de a poco me fueron enganchando. También había sucesos en el mundo que me influenciaron.


 


T.: - ¿Qué fue lo más importante que te impactó?


Z.: - En el ’95 hice un viaje a Nueva York y después a Londres. Y  fui a Inglaterra en el mejor momento del Big Beat que eran los Chemical Brothers, Daft Punk o Fatboy Slim. Fue como re flashero porque fue llegar cuando explotaba eso y yo no la podía creer. Ahí empecé a buscar mi estilo y a caminar por mi propia senda.


 


T.: - Vos estuviste en la madre Creamfields en Liverpool, ¿es muy diferente con respecto a la de acá?


Z.: - Fue en el 2000 y en el 2001. Se parecen bastante. Está sacada una de otra. Por ahí es más fuerte en cuanto a nombres, pero a nivel de cómo son las carpas y eso es lo mismo. El público: para mí el argentino esta buenísimo. Quizás por ser local, pero el inglés esta bueno también aunque sean un poco más fríos.


 


T.: - ¿Qué le falta a la  edición de acá para ser perfecta?


Z.: - Lugares para comer y para tomar, porque siempre es un bardo. Después me parece que está a la  altura de un festival internacional. Puede ser un toque de trance, aunque no me gusta mucho. Pasa que la gente no queda nunca del todo conforme. Se falló en lo gastronómico, si le podemos llamar así, cosa que afuera no pasa. Se tendría que estar aprendiendo también un poco eso.


 


T.: - ¿En qué otras fiestas grandes estuviste?


Z.: - Una que se llamaba Bugged Out, que seria como el lado alternativo de lo que es Creamfields, donde tenía como una sección aparte. Ahí toque varias veces. Era una carpa que se llamaba así, donde tocaban los artistas más nuevos como Gorillaz, Los Chemical. Arrancó como una fiesta que se hacía una vez al año en el boliche Cream de Liverpool con artistas más alternativos. Es lo que más me impactó porque toqué con grosos como DJ Shadow, Basement Jaxx, Justin Robertson, Dave Clarke, Felix Dahousecat. Era con lo que más me sentía identificado.


 


T.: - Contame de cuando tocabas en Ibiza, en las fiestas “We Love Sundays”.


Z.: - Una noche estaba relacionada Pacha de Buenos Aires con Space, en Ibiza. Eran los domingos, una fiesta que empieza temprano a la tarde y dura todo el día hasta la noche. Había como un sector y ahí que estábamos con Hernán Cattáneo, Carlos Alfonsín, Cristóbal Paz, con Martín García y los chicos que éramos residentes acá. Fue del 99 al 2002. Esa isla es un lugar donde hay joda las 24 horas todos los días. Vas a tu hotel y ahí tenés música. No para nunca.


 


T.: - ¿Cuál fue la situación más rara donde trabajaste?


Z.: - Tuve cosas bizarras. Hay un par que me acuerdo. Una, fue una fiesta en Guatemala, en una playa que era todo negro, la arena, mar negro. Estaba todo lleno de mosquitos. Tenía dos bandejas que no tenían ni siquiera paños, que nos tuvimos que poner a cortar. La gente no entendía nada. Estaban como si hubiera bajado de un plato volador. Sin embargo estuvo bueno porque el público estaba predispuesto a pasarla bien, pero fue como raro lo que sucedía.


 


T.: - ¿Y la otra?


Z.: - Hace poco me pasó una en Brasil en el mundial. Los Brasileros jugaban los cuartos con Francia. Me contrataron para una fiesta después del partido para celebrar después. Estaba en un lugar lleno de brazucas viendo el partido y cuando hace le gol Francia yo me cagaba de risa, me moría de ganas de gritarlo, pero sabia que tenia que poner música y se iba a suspender la fiesta y me iban a tener que pagar igual. Dicho y hecho, a las 20.30 estaba en el hotel, yo habían cobrado y no hubo ninguna fiesta.


 


T.: - ¿Cuáles son los boliches que más te gusta en el mundo? Sacando de la lista a Pacha


Z.: - Niceto me gusta mucho. Sea club 69 o no, ahora que estoy con Carlitos me encanta, me gusta mucho el lugar. Space de Ibiza es increíble. Pasa que siento como que acá también hay una energía muy palpable. Vas a un lugar como San Pablo, en Brasil, una ciudad gigante y no hay discotecas muy buenas. Lo mismo pasa en México DF. La gente que va a bailar no es nada abierta de cabeza y es algo menor. No pasa en muchos lugares lo mismo que acá.


 


T.: - ¿Qué es lo que más te gusta de la noche de acá?


Z.: - Que si querés, podes salir de martes a domingos. Hay lugares donde se pasa cumbia que tienen su lugar de electrónica. Ojalá… se pueda convivir, que haya un boliche que tengas Rock en un lugar, Electrónica en otro, Hip Hop en otro, Reggae en otro. Está bueno que la gente sea abierta de cabeza y puedas pasar de escuchar a Daft Punk, a Los Palmeras o a Calle 13, por más que a mi no me guste. Es válido que exista esa opción, no es algo que te imponen y no tenés otra cosa.


 


T.: - ¿Sos de ir a ver otros DJs?


Z.: - Ahora no tanto. Antes me interesaba un poco más. Quizás porque no vienen los que más me gustan. Además, estoy de miércoles a sábado laburando, generalmente. En Creamfields sí, porque hay más variedad. Pero hoy en día no es lo que más me llama la atención. En Internet me empapo de un montón de cosas que me dejan ver en qué andan los tipos que me gustan. Ahora como que bajé un poco el tema pero si viene alguien que me interesa, trato de ir.


 


T.: - ¿Volviste a Pacha después de que dejaste de ser residente?


Z.: - No fui nunca más desde el 2003. El lugar ese es como que lo siento que lo hicimos muy de a poco entre todos los que tocábamos ahí (Catténeo, Alfonsín, Romina Cohn, Cristóbal Paz, Martín García). Lo siento parte de mí. No voy a ir a bailar y a escuchar otro DJ que está poniendo música ahí donde me costó un huevo y medio que la gente comprendiera lo que estaba poniendo. Quizás algún día vuelva por ahí.


 


T.: - ¿Por qué se fueron?


Z.: - Hubo problemas entre managers de DJs y dueños del lugar. Ellos siguen teniendo relación. Sólo Hernán y yo no tocamos nunca más ahí. Más allá de todo, me gustaría volver.


 


T.: - ¿Se complica tocar de a tres en Batonga?


Z.: - No, para nada. Nunca fue bardo. Además es como que nos vamos cebando entre nosotros. Porque uno pone un tema, y el otro pone otro mejor. Esta buenísimo eso. Pensá que estamos desde Vodoo, hace ya 8 años. Un año no se hizo por lo de Cromañon y después en Rumi desde hace 3 años.


 


T.: - ¿Te va más la idea de un lugar chico o algo más grande?


Z.: - Siempre lo quisimos hacer en un lugar chico, pero bueno ahora se complica. Lo que nos gustaba era eso de un lugar cómodo, que tenga esa cosa más cercana con la gente. Disfruto más eso que algo más masivo. Ponemos la música que nos gusta. Es nuestra fiesta y nadie nos puede decir nada. En Vodoo había como un living, e invitábamos a amigos. Eso se perdió un poco lamentablemente. Aunque sirvió para ganar conciencia.


 


T.: - ¿Con quien te gustaría tocar como en Batonga?


Z.: - Estuve con casi todos mis ídolos, afuera y acá. Justin Robertson, Layo & Bushwacka!, Chemical Brothers, Fatboy, 2 many DJs. Por ahí me cabría con Erol Alkan, o tocar antes de Daft Punk. Pero por suerte compartí cabina con quienes más me gustan.

Dejá tu comentario