Olvidadizos crónicos: entre la falta de atención y la memoria selectiva

Se suele decir que las personas recordamos tan sólo el 5% de lo que escuchamos, el 15% de lo que vemos y el 90% de lo que hacemos. O sea que, poco a poco y año a año, vamos perdiendo las ganas (y mañas) para recordar. Con la lluvia de estímulos que nos invaden, entre los mensajes de chat, los carteles, el ruido y el mundo que no para, estamos convirtiéndonos en lo que Funes -el mítico personaje de Borges-, hubiera añorado: máquinas de olvidar.

Para Horacio Krell, fundador de ILVEM, institución pionera en el dictado de cursos para fortalecer el aprovechamiento de la memoria, “usamos tan sólo el 10% de nuestra capacidad, así para un parcial se estudian 15 horas cuando se podrían emplear muchas menos”.

Ante el interrogante de minutouno.com acerca de si la memoria llega por natura o se pule en una academia, Krell fue contundente: “El hombre al nacer es una página en blanco. En la escuela no se enseña a elastizarla y por eso la gente usa la fuerza bruta".


La clave es saber guardar, archivar la información para que sea más fácil recuperarla cuando se la necesite. 

Para el neurólogo Jorge Campos, del Departamento de Neurología Cognitiva de la Fundación FLENI, hay que diferenciar entre las personas que realmente padecen problemas de memoria y las que no. Es que, paradójicamente, la mayoría de la consultas en FLENI no se relaciona con enfermedades sino que con ciertos “olvidos” ligeros que despiertan la preocupación de personas “sanas”.

Asimismo, también hay preocupación de quienes tiene en su familia antecedentes de casos de Alzheimer. “Hay cierto riesgo hereditario pero es menor, lo ideal en estos casos es tener una actitud preventiva”, señaló Campos a minutouno.com

José Vázquez (22) es estudiante de derecho. El joven puede enumerar en décimas de segundos cualquier capital del mundo o los jugadores de cualquier equipo de fútbol (en todas sus categorías) aunque se le dificulta contestar que hizo el día anterior o ciertos números de teléfono.

Para el neurólogo esto se explica ya que hay personas que dicen no tener memoria pero en realidad lo que no tienen es atención y memorizan tan sólo lo que es de su interés. Así el gusto actúa de filtro para lo que luego se recordará o no. Igualmente, Campos agregó que “hay quienes tienen mucho potencial pero aún no han explotado sus capacidades cognitivas”.

Al gym mental

Existen algunos caminos para poner en forma el bocho, aunque para los especialistas es clave mantenerse activo mentalmente. Así, aunque no se esté estudiando, trabajando ni se necesite “obligatoriamente” una actividad mental intensa, se puede poner en práctica ciertos mecanismos para activar las “lucecitas”


Suele haber personas con un potencial de memoria diferente aunque la mayoría tiene la habilidad y no la explota.     

No hay una receta universal pero sirve: ser organizado, focalizar objetivos, no hacer muchas cosas a la vez, hacer prácticas estimulantes como sopa de letras o jugar a las cartas, incorporar el hábito de lectura o estar abierto para aprender cosas nuevas.


Además de cuidados como:


 



  • Evitar el tabaco
  • Controlarse la presión arterial y los índices de glucemia
  • Hacer actividad física regularmente (es ideal una caminata de 30 minutos por día)
  • Alimentación Equilibrada.


 

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