La reforma judicial: más cautela entre los consumidores
Escribe Gustavo Perilli
A la madrugada, el número de diputados ausentes en el debate sobre la reforma judicial en el Congreso de la Nación se aproximaba a 120. Cuando la ciudadanía se enteraba durante la mañana y relacionaba esos comportamientos con su situación laboral presente, se preguntaba si ante algún desacuerdo semejante ellos mismos podrían darse ese pequeño lujo (no trabajar).
Si bien no son más que artilugios políticos, la sensación generalizada es que se está en presencia de un avance del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo. Por lo bajo, algunos jueces más escépticos y experimentados, alejados de la coyuntura política actual (y sin pretensiones de acercarse), no consideraban que la reforma sea del todo descabellada, aunque reconocieron que deberían discutirse más a fondo algunos aspectos clave.
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La instalación de la carpa de la oposición en la Plaza del Congreso describe esta situación en términos más gráficos porque indica, en cierto modo, que sus ideólogos están esquivando su deber cívico porque no debaten temas cruciales (más allá de encontrarse en minoría), mientras difunden pronósticos apocalípticos que consume la población cuando, por ejemplo, abusan del uso del vocablo "avance". En efecto, el peligro reside en la creciente división social.
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En lo económico, esto tiene efectos tanto en el corto como en el largo plazo. Sobre este tema habló el ex ministro Lavagna cuando visitó "la carpa opositora". Sostuvo que la falta de consensos divide a la sociedad y alteran el progreso del país, incluso consideró que el punto de ruptura se sitúa en 2008 (afirmó que desde ese momento, la economía sólo creció 2,4%).
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Más allá de los dichos de Lavagna, claramente la transmisión de esta sensación de "sociedad dividida" tiene efectos en la economía a partir de un deterioro de las expectativas, que parece crecer sin límites.
El tratamiento de la reforma judicial es un escalón más de una larga serie de encontronazos políticos que provocan ira social, más por lo que se capta de la información difundida que por el conocimiento real de los temas técnicos que se debaten.
En abril las expectativas continuaron en franco derrumbe, especialmente en las áreas urbanas del país y más enfáticamente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los relevamientos indican que los planes de adquisición de bienes durables e inmuebles se deterioraron sustancialmente, en menor medida lo están haciendo las perspectivas de la situación económica personal futura.
El tratamiento de la reforma judicial y la información que llega a las familias, lamentablemente se materializará en una creciente cautela que, en algún momento, dilatará el gasto de las personas y los pedidos de crédito en los bancos, al tiempo que incentivará la exploración de las oscuras cuevas del microcentro.
En otras palabras, este debate desprolijo y sin profundidad tendrá cierto impacto en la economía porque, a través del consumo de una información intencionalmente desvirtuada, las familias serán más medidas cuando actúen como consumidores o inversores en los mercados.
(*) Economista, director de la consultora AMF Economía
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