Primeras damas, las otras candidatas a la Presidencia
Las hay de perfil alto y las hay casi secretas, pero todas juegan un rol clave en la vida de los que cuentan con chances de ser los próximos presidentes de la Argentina.
De carácter enérgico, de San Isidro, hija de Fernando "Pato" Galmarino y Marcela Durrié, militantes históricos del justicialismo, Malena -como la llama Massa ante los medios- es puntal en la disputa del tigrense y tiene cargo propio: Secretaria de Política Sanitaria y Desarrollo Humano en Municipalidad de Tigre.
Desde el rubro empresarias aparece otra de las posibles primera dama. Mauricio Macri se casó por tercera vez a fines de 2010. Juliana Awada, a quien definía entonces como "un pulpito" que lo había atrapado, es una exitosa diseñadora y empresaria de moda, que ha cosechado tantos elogios como cuestionamientos por supuestos arreglos con talleres textiles clandestinos.
Awada acompaña a Macri a cuanta cena gala y evento deba acudir, pero mantuvo un perfil más bajo en cuanto a declaraciones políticas. En 5 años se caracterizó por ser más una dama de compañía y un sostén puertas adentro, a cargo de la crianza de su pequeña hija Antonia y del hogar que, admitió, le costará dejar en caso de recalar en Olivos.
La figurita difícil de las mujeres de los presidenciables es la esposa de Florencio Randazzo. El ministro de Interior y Transporte es un cultor del marketing y la imagen de gestión, pero aseguró a minutouno.com que prefiere mantener a la familia fuera de toda campaña. "No hago política con mi familia", reza él.
De du esposa, Verónica Andrea Pantanali, habló en pocas ocasiones y siempre para ratificar que lo apoya y sostiene la familia, con su hogar y sus dos hijos. Empresaria, dedicada a varias sociedades comerciales entre Chivilcoy y La Plata, Pantanali tiene un perfil aún más bajo que el de cualquiera de las otras posibles primeras dama.
Aunque si de perfil bajo se trata, la esposa de Ernesto Sanz está primera en el podio. Cristina Bessone es sanrafaelina como su marido y ejerce allí su profesión: nutricionista. Además de su consultorio, se mantiene cerca de sus hijos, Fernando y Laura, y nietos.
Cristina "la buena" le dice Sanz, para oponerla a su tocaya presidencial. También ha dicho, en una confidencia periodística, que lo tiene bastante controlado.
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