¿Quién ganó y quien perdió en el duelo entre Irán y Gran Bretaña?

*Tal como se planteó la crisis por la captura de soldados británicos, el desenlace debía dejar un triunfador y un derrotado.
*¿Se fortaleció el duro Mahmud Ahmedinejad? ¿O fue Tony Blair el que obtuvo el mejor resultado posible en este duelo?

Fue un duelo. El incidente de los marines capturados en la desembocadura del Shat el-Arab puso a Irán y Gran Bretaña frente a frente, y a la distancia que separa a los duelistas. Ambas partes plantearon exigencias y mostraron intransigencias. De semejante situación sólo se sale con un vencedor y un vencido. Pero…¿quién ha triunfado y quien mordió el polvo de la derrota en este duelo?

Cuando los Guardianes de la Revolución capturaron a los soldados de la Royal Navy, Irán dijo que habían violado la soberanía territorial y que serían sometidos a juicio en Teherán si Londres no admitía su falta y pedía perdón por ella.
Si el gobierno británico balbuceaba su culpa y su disculpa, los quince marines volvían a casa, pero el derrotado era Tony Blair y el triunfador Mahmud Ajmadinejad.

En lo inmediato, la reacción de Londres marchó en sentido contrario de la exigencia iraní. Dijo que sus soldados estaban en aguas iraquíes, mostró fotos satelitales para probarlo y exigió a Irán la liberación incondicional e inmediata de sus hombres.
Pero hubo dos momentos en la reacción británica: Primero, Blair llegó a decir que, si el régimen iraní no accedía a su reclamo, se pasaría a “una nueva fase” del conflicto.
Esa “nueva fase” se suponía una escalada militar; sin embargo, en el 10 de Downing Street se resolvió dejar de lado la fuerza y privilegiar la diplomacia.

Entonces llegó el desenlace. Mahmud Ahmedinejad mostró una escena con aspectos burdos, pero sin la agresividad que es habitual en su lenguaje, y liberó los soldados diciendo que era “un regalo de pascuas” para el pueblo británico.

De este modo, en lo visible, Teherán no logró lo que exigía porque Londres no admitió la culpa ni pidió perdón.


A cambio, sólo pudo mostrar videos en los que la mujer del grupo, una mamá de 26 años, y sólo otros dos de los quince, balbucearon frases parecidas a mea culpas y perdones.

Ahmedinejad no logró que Blair hiciera lo que él le exigía; pero sí logró que bajara el tono y que apostara todo a una solución diplomática, dejando de lado la vía militar.


El escocés que habita el 10 de Downing Street supo que era imposible una operación rescate. Jimmy Carter la intentó en 1979 la liberar a los rehenes de la embajada ocupada en Teherán, y el resultado fue un desastre.



Y es posible que en la silenciosa negociación diplomática, Irán haya logrado objetivos. Por caso, habrá que ver si los cinco funcionarios iraníes capturados por norteamericanos en Irak son liberados.

Como fuese, el canal diplomático que se abrió entre Londres y el ala moderada de la teocracia iraní, crea un camino para futuros acercamientos.


Esto demuestra que hubo dos duelos en el marco de esta crisis. Uno, el duelo británico-iraní, en el cual Ahmedinejad no logró una victoria sobre Blair; el otro fue el que sostuvieron el ala extremista contra el ala moderada del régimen iraní.


Los moderados, encolumnados tras el ex presidente Alí Akbar Hashemi Rafsanjani y el actual canciller, Manoucher Mottaki, acusan al presidente Ahmedinejad de aislar y debilitar a Irán con sus permanentes discursos incendiarios y su agresiva política de confrontación permanente.


Pues bien, el ala extremista, que se atrinchera en la poderosa corporación militar Guardianes de la Revolución, posiblemente perdió la pulseada contra los moderados.

En cuanto a Tony Blair, su logro es la imagen de los soldados liberados sin que el gobierno británico haya dicho lo que Irán le exigía decir. Y lo consiguió al lograr el respaldo monolítico de la Unión Europea y de la ONU, creando una fuerte presión sobre Irán.


Pero el mayor de sus logros en esta crisis fue que el presidente sirio Bashir el Assad, asociado con el régimen iraní en su apoyo al Hezbolá libanés, mediara a favor de la posición británica.

Dejá tu comentario