Quilmes, de la gloria al ocaso


  • Tras cuatro años de participar en la máxima categoría del Fútbol Argentino, la institución del Sur, descendió al Nacional "B".
  • Todavía quedan tres fechas para que finalice el presente torneo, pero ya no tiene chances de salvarse del descenso directo.

 


Cuatro temporadas son las que Quilmes Athletic Club ha permanecido en la Primera División del Fútbol Argentino. Desde aquel ascenso en julio del 2003 cuando los dirigidos por Gustavo Alfaro -hoy en Arsenal- vencían a Argentinos Juniors en una de las finales para llegar a Primera, fue hasta el día de hoy que los del Sur del Gran Buenos Aires pudieron jugar en la máxima categoría del país.

Porque el fin de los días felices de la institución que hoy preside José Luis Meiszner, llegó cuando Nueva Chicago, venció a Lanús el último sábado por 2-1. Así, Quilmes se despide de la “A”. Aunque aún le resten tres partidos por disputar, matemáticamente ya no tiene posibilidades de quedarse en Primera.

Pero este desenlace no es producto del azar. Este presente, es fruto de años de declive institucional y, por ende, también futbolístico. Porque como se suele escuchar en la jerga de este deporte, los logros se consiguen cuando “todas las patas de la mesa están a la misma altura”: dirigentes, cuerpo técnico, jugadores e hinchada.

Y Quilmes no tenía por qué ser la excepción a la regla. Luego de desaprovechar cinco chances de ascenso, el Cervecero rompió el maleficio. Así, a mediados de 2003, logró el ascenso en un clima totalmente favorable para hacerlo. Hoy, el momento en todo nivel, hace que el club tenga que volver a militar en el Nacional “B”.

Esto, porque hace ya bastante, que quedó atrás ese proyecto de club que llevó a los del Sur a participar de la Copa Libertadores luego de una campaña en la temporada 2003-2004 en la que cosechó 60 unidades y se ganó el pasaje para jugar el torneo a nivel continental más importante de todos. Obviamente, la Libertadores no es una competición para cualquiera. Y Quilmes había llegado a ella escapándole del descenso. El premio llegó no por aspiración propia sino gracias al objetivo de no descender en su primer año en Primera. Pero esto, poco importó en la institución y a los hinchas que estaban eufóricos por ser parte de ese certamen. Y hacia allá fueron. A hacer la América. Se dieron el gusto, siendo un club chico, de jugar la Copa Libertadores

Esto llenó de prestigio al club y a sus jugadores que empezaron a ser conocidos en varios lugares y por lógica de nuesro fútbol, a ser vendidos. Pontiroli, Braña, Meléndez, Carrario, Desabato, Alayes, Gerlo…la lista es larga y por estas cosas los proyectos se terminan. Primero se fueron los jugadores y después el DT. Y los ánimos empezaban a caldearse en los alrededores de Quilmes.

Los campeonatos se sucedieron y todo en el club también. Desde la salida, controvertida por cierto, de Alfaro, pasaron en dos años, cinco técnicos: Osvaldo Sosa, Carlos Aimar, Esteban Pogani, Hector Veira, quien no llegó a dirigir ni una práctica, y el actual entrenador, Alberto Fanesi. De la cantidad de jugadores, mejor ni hablar. Casi un plantel entero es lo que Quilmes renovó para el inicio de cada temporada post-Alfaro. Así, no hay proyecto que "aguante". Es imposible que un club con serias aspiraciones (o por lo menos con ganas) de hacer una buena campaña, lo logre con políticas dirigenciales como esas.

Por más esfuerzo y trabajo que se haga por parte de los técnicos  y jugadores, es muy difícil que entre ellos se llegue a poder trabajar en armonía. No hay tiempo real ni tiempo futbolístico. Menos en un club que está apremiado por el  promedio del descenso.

El final era previsible, casi anunciado. Las cosas se hicieron, o mejor dicho, no se hicieron como para seguir en Primera División. Pareció poco importarles esto para los dirigentes. Y los que más sufren, como siempre, son los hinchas. Será cuestión de repasar lo hecho en el pasado. De revisar por qué se llegó a este extremo, para que los días de felicidad puedan volver. Porque algunas cosas bien se hicieron. Pero lamentablemente para toda la gente que quiere al “Cervecero”, la realidad es muy distinta a la de aquellos años y a partir de la próxima temporada el QAC estará jugando en la “B” Nacional.

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