Recuerdos del pasado

El partido entre Cúcuta y Boca tuvo todos los condimentos de aquellas viejas Copas Libertadores de los principios, esas de los años 60, 70 y porque no los 80, con eso climas hostiles para cualquier equipo que visitara una tierra extranjera.

Y aquí no se salvó nadie, ni los hinchas de Boca que llegaron a Colombia, ni mucho menos el plantel. Vale aclarar que a la ciudad donde se disputó el partido, en la frontera con Venezuela, esta competencia llegó por primera vez en su historia.

Durante la semana, quien sufrió el “amor” de los colombianos fue el plantel, que recibió varios mimos. Primero, uno en el que nada tiene que ver la gente, sino la naturaleza, con temperaturas cercanas a los 40 grados, y una humedad incesante.

Luego si, fue el turno de la gente, que maniató sin cesar al equipo, usando pirotecnia y muchas bombas de estruendo, hasta altas horas de la madrugada, o sino 500 motoqueros que realizaron una batucada en la puerta del hotel, hasta que fueron echados por la policía.

Y la frutilla del postre fue cuando los jugadores del plantel se estaban bañando, de golpe el hotel “de golpe” se quedó sin agua, y con esta situación, por ejemplo, Miguel Russo se tuvo que terminar de bañar con agua mineral.

Los hinchas tampoco pasaron desapercibidos. Cuando los 500 miembros de la Doce, que llegaron a tierras colombianas, se ubicaron en la popular visitante, recibieron una lluvia de proyectiles de todo tipo: piedras, latas, botellas, y otra cantidad de objetos contundentes. Por esta razón, antes de comenzar el partido, ya había en escuadrón de policías que parecía que iban a la guerra.

Incluso durante el partido se pudo ver a los uniformados en el terreno de juego, custodiando a los jugadores de Boca, que ni siquiera podían patear un corner, porque les caía de todo, hasta hielo.

Historias de nunca acabar, que le ponen a la Copa ese condimento que la hace tan especial.

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