Rossana, la tenista que cambió fama por el amor a un futbolista
*Las paraguaya Rossana de los Ríos fue la mejor tenista juvenil del mundo en 1992; entonces parecía tenerlo todo para triunfar entre mayores, pero se enamoró y ahí empezó su camino cuesta arriba en el circuito de la WTA.
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Por EFE
Al Abierto Mexicano llegó como la jugadora extranjera de peor ranking y el sorteo la colocó contra Garbin, 27 del mundo. No sólo le ganó el primer set, sino que después de una baja en el segundo, se tuteó con la favorita y sólo cayó en los finales.
"En el segundo set, ella se montó encima de la pelota le entraron todos los tiros ganadores y tuve aguantar, pero en el tercero, me recuperé, ella erró y estuvimos parejas; este partido me demostró que mi tenis no se ha ido", dice.
Rossana, con vocación ofensiva en su juego, buen golpe de derecha y facilidades para jugar en canchas de arcilla, tiene el pelo largo y unas pecas que complementan bien su cara bonita, sonríe a menudo y mira a los ojos, como hacen quienes no tienen deudas con la vida.
Dice que este año espera jugar todos los torneos porque en Acapulco demostró que puede estar entre las mejores otra vez.
Se le escucha confiada con volver a dar guerra en el circuito, aunque deja entrever que si no logra la meta no pasará nada. A fin de cuentas, ya ganó el Grand Slam de su vida, al descubrir que la felicidad no está en la fama de la mejor tenista del mundo, sino en haber escuchado a su corazón y seguir feliz 12 años después.
"Quizás me retire en par de años, entonces me gustaría ayudar para que las chicas de Paraguay se desarrollen y puedan hacerse de un futuro, pero si entonces estoy entre las 30 mejores, quizás difiera el proyecto".
Lo dice con un tono burlón que delata su seguridad en que con ella, a estas alturas, cualquier cosa puede pasar.
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