Después del Mundial de rugby, ¿amateurismo disfrazado o profesionalismo local?...



  • A partir de la extraordinaria participación del equipo de Los Pumas en el mundial de Francia, surgen los consabidos y livianos mensajes sobre la necesidad de profesionalizar el deporte del Rugby en nuestro país.

La discusión muchas veces es vana pues no se encarrila por los lugares donde debe estar y varias veces subyacen intereses personales de quienes opinan, en su mayoría periodistas de ocasión.

Hoy en nuestro país existen algunas formas de amateurismo marrón o profesionalismo disfrazado, y este es el caso de varios clubes que tienen como objetivo supremo ganar campeonatos cueste lo que cueste y para ello traen valores del interior, a quienes les ofrecen becas de estudio, trabajo y otras yerbas, cuestión que el desarraigo no sea en vano y que el futuro rugbier se dedique casi con exclusividad a jugar al rugby. Hace años que esto se hace con disimulo y son muchos los clubes que para ello buscan sponsors que lucen en sus camisetas o estática en la cancha y en un futuro la televisión.

Esto por otro lado crea desigualdades físicas entre jugadores y entre clubes que han tornado la competencia del juego en peligrosa, por eso hoy, no como otrora, los “gorditos” no pueden jugar mas al rugby, antes eran “fija” para forwards.

Hay que hacer notar por sobre todas las cosas, que discutir hoy sobre  profesionalismo en La Argentina es un poco de Perogrullo, pues no hay en el rugby masa crítica popular para que las grandes marcas o la misma televisión se interese por invertir importantes sumas de dinero en el deporte, cosa que no sucede en las 6 naciones ni en las 3 del Sur.
Lo que se viene haciendo que arriba se menciona es un amateurismo marrón para ciertos y pocos jugadores privilegiados que después seguramente seguirán su carrera en el exterior y ya utilizan el rugby como una salida laboral.

El planteo deberá hacerse en la misma UAR quien a mi criterio, debería formar un equipo de selección que se dedique durante el año a hacer giras por el exterior y competir en torneos. Esto si debería ser bien pago y los clubes dedicarse a competir en forma amateur como solo es posible en nuestro país.

Pero, pensar en un profesionalismo de clubes como en el fútbol, es una utopía y a mi criterio se perdería mucho del espíritu que encierra este deporte que es maravilloso y no debe ser negociable. Los Pumas son un ejemplo donde mirarse tanto hoy que han ingresado en la mass media, como ya a partir de 1965 con la famosa gira a Sudáfrica donde plantaron la semilla.


Carlos Palacio Lamas

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