Golpeando las puertas del cielo...

Era el partido en el que Los Pumas no podían cometer ningún error, teniendo en cuenta la jerarquía de su rival. Y, desgraciadamente, el equipo de Loffreda terminó pagando muy caro sus propias faltas en la derrota ante Sudáfrica por 37-13 en la semifinal del Mundial de Rugby.

Había que estar muy fino, ser muy preciso, tener un día iluminado y aprovechar cada una de las oportunidades posibles. Ese combo era necesario para conseguir el milagro ante uno de los equipos más poderosos del mundo. Sin embargo, el seleccionado nacional no cumplió ninguna de esas exigencias y se quedó golpeando las puertas de la gloria

El equipo de Loffreda sacó ventaja en el moul, aunque se complicó toda la noche francesa con los lines y varias malas entregas en ataque. Sudáfrica volvió a demostrar por qué es el mejor contragolpeador del mundo en el deporte ovalado. La jerarquía de los Springboks fue más pesada que las intenciones y el corazón argentino.


Con el apoyo incondicional de su gente, Los Pumas intentaron la remontada con el tanteador abajo en la segunda parte. Pero chocaron ante la férrea defensa de los Springboks y el reloj terminó siendo el peor enemigo para el equipo argentino.


En el balance del partido, Argentina tuvo el dominio y el control del territorio. Aunque no lo pudo capitalizar en el marcador. Sudáfrica fue práctico y sacó provecho de cada error de su rival.


Los Pumas se quedaron golpeando las puertas del cielo. A pesar del sabor amargo de la derrota, vuelven a casa con la gloria de haber conseguido el mejor desempeño de la historia de nuestro rugby.

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