Los Pumas apuestan y confían en la experiencia de dos pilares

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Por NA


  • Las posibilidades de Argentina en el Mundial-2007 de rugby pasarán en gran medida por las proezas que puedan hacer su capitán Agustín Pichot y el mágico fullback Juan Martín Hernández para salir vivos del grupo de la muerte, que integran junto al anfitrión Francia e Irlanda.
      

Pichot, de 33 años, es un líder nato que dejó su huella grabada a fuego en los Pumas desde su debut en 1995, tanto dentro como fuera de la cancha, mientras que Hernández, de 25 años, también jugador del Stade Français, se ocupa de barrer todo el fondo y sorprender con sus corridas y pelotas al fondo.
  
El jugador argentino es un enamorado del balón ovalado y lucha para que Argentina consiga definitivamente el prestigio internacional que se merece desde hace años.
  
Durante este año tuvo que poner la cabeza para discutir con los dirigentes de la UAR (Unión Argentina) con el fin de lograr mejoras en el plantel, en una crisis dura que se resolvió en gran medida por él.
  
Ahora será el turno de plasmar esos esfuerzos en el campo, durante su tercera Copa del Mundo, manejando el alma máter de los Pumas: su pack, del que tanto depende para ganar.
  
"Como capitán y representante de los jugadores, debo buscar la mejor solución para el futuro del equipo", comenta siempre Pichot, otro de los empecinados junto al técnico Marcelo Loffreda para que los Pumas tengan un espacio en el Tres Naciones o el Seis Naciones europeo.
  
"Es imposible mejorar cuando se juegan sólo cinco o seis partidos por año, así no se puede progresar", confiesa el hombre que se inició en el Club Atlético San Isidro (CASI).
  
Su carrera lo llevó a Inglaterra, donde militó en el modesto Richmond (1997 a 1999) y luego pasó al Bristol, también inglés.
  
Sin embargo, su gran salto de nivel llegó en Francia, cuando se comprometió con el Stade Français (Top 14) en 2003 y alcanzó la gloria con los títulos de campeón francés en 2004 y 2007.
  
Allí creó esta última temporada una sociedad dorada con Hernández, un polifuncional de la defensa, pero que cuando pasa por sorpresa al ataque quiebra rivales con facilidad.
  
Hernández, que se inició en Deportiva Francesa de Argentina, luego pasó por los Pumitas (Sub-19 y Sub-21) y más tarde llegó a Europa, en 2003, al mismo tiempo que Pichot, tras su buena Copa del Mundo-2003 en Australia.
  
Sin embargo, el fullback pasó un par de temporadas relegado a causa de varias lesiones y su despegue definitivo internacional, una vez más, fue con su consagración con los Pumas, camiseta que defendió en 23 ocasiones.
  
Luego deslumbró en la Copa de Europa (finalista), donde marcó un try de leyenda tras una corrida de 50 metros, y ahora es pretendido por el Leicester, club que dirigirá el Tano Loffreda al final del Mundial.
  
"Tiene una lectura de juego que le permite hacer grandes cosas que los otros no pueden", resume Fabrice Landreau, técnico adjunto de su club Stade Français.
 
Esa genialidad en potencia lo llevó a relegar en su equipo galo a los internacionales franceses David Skrela y Lionel Beauxis en el centro, durante la fase final del Top 14, que ganó en una final que lo convirtió en el mejor jugador del torneo.

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