Pasó Escocia, llega Sudáfrica

Los Pumas llegan a esta instancia, luego de vencer a Escocia, con una gran victoria, pero sin conformar en su juego.



Escocia jugó mejor las formaciones fijas, tuvo un buen line-out, con saques limpios  y un buen scrum, desde donde lanzó ataques profundos.



En la pelota suelta llegó primero y con mas potencia, y no le permitió a Los Pumas poder arrancar con sus forwards.



Tuvo, además, mayor capacidad para “limpiar” los rucks, y desde allí mandó oleadas de ataque a través de toda la cancha.



Hizo los cambios oportunos, lo que le permitió continuar con una gran movilidad en el juego.



Sin embargo cometió errores en los momentos decisivos, tanto en ataque como en defensa, y por supuesto en ningún momento fue más que Los Pumas, aunque disputó el partido en igualdad de condiciones y posibilidades.



En cuanto al juego continuado, Escocia careció de la calidad individual para quebrar la gran defensa argentina.



Ataque predeterminado y defensa organizada, mérito de Los Pumas, pero la incógnita es el ataque en el juego continuado, terreno hacia donde puede llevarlos el adversario, ya que éste será uno de los fuertes de Sudáfrica.

Lo primero que surge al leer el plantel sudafricano, es la repetición de gloriosos apellidos:



Van Heerden, coach sudafricano enviado para colaborar con A Camardón y A Gustella en el 65.
Botha y de Villiers, famosos books, el primero por su infalible patada y el segundo como “el” medioscrum sudafricano.



Lo mismo podríamos decir de Pretorius. Du Plessis y du Preez, forwards del máximo nivel, al igual que Pienaar, capitán del equipo Campeón de 1995.



Hasta aquí siete apellidos famosos, aunque también acompañan el plantel jugadores que en la actualidad son considerados entre los mejores en su puesto, tal el caso de  P.Montgomery, V Matfield, J Smit, S Burger, J Fourie, B Habana, O du Randt, otros siete magníficos.



Historia y actualidad, siete mas siete, el número que falta es conocido como “la suerte del campeón”.



La historia solo guarda una excepción: la gran victoria en tierras extranjeras frente a Les Gazelles, su seleccionado junior. La gacela es menor que el springbook, pero en su nivel de juego, no en la constitución física de sus jugadores.



Aquí ha llegado el turno del mayor.
Han pasado cuarenta y dos años, a aquellos desconocidos y enormes Springbooks, hoy los podemos observar por la TV en varios torneos; los videos nos cuentan sus hazañas, sus jugadores son estrellas del rugby internacional.



La fuerza y la agilidad, la velocidad y la potencia, caracterizan a los sudafricanos.



Cada Puma observa y espera. Ha llegado su hora, debe atacar y vencer o caer derrotado, no debe olvidarse de que el adversario cambia constantemente su estrategia entre, choque y velocidad o velocidad y choque.  



Hay mayor potencia física por el lado sudafricano y tal vez mayor velocidad en alguno de sus jugadores.



Para que estos factores puedan desarrollarse, es necesario tiempo para arrancar en velocidad y espacio para demostrar la potencia.



Hay mayor preocupación por el lado argentino en mantener el buen nivel de defensa, sobre todo en la primera contención y desde allí poner en práctica la contra ofensiva.  



Si la defensa es eficiente y no se permite que el rival pueda arrancar con tiempo y espacio, sus posibilidades decrecen rápidamente y bajo presión, Sudáfrica ha demostrado que toma muchas decisiones erróneas.



Tal vez, Argentina que sabe jugar sin la pelota, pueda ser más peligroso contraatacando.



Si existen errores por un lado y virtudes por el otro, habrá que observar la batalla por la posesión de pelotas limpias y los penales obligados por malas posiciones.



Pero el juego y el espectáculo deben continuar, las circunstancias lo exigen.



Los Pumas ya están observando cuidadosamente a su rival, saben que éste ágil y escurridizo tipo de gacela, puede mutar rápidamente en un enorme y veloz paquidermo.



Habrá algún jugador tendido y atendido en el césped y el juego seguirá su curso, habrá algún line dudoso e igual cantidad de pelotas sueltas. Todos juntos, dentro de la cancha, jugadores, referees, médicos, kinesiólogos, la gran familia del rugby profesional.



Este rugby profesional, que tan buenos espectáculos ofrece y sobre el cual, cada amateur argentino, deberá observar y pensar en que medida nos involucra. 




Federico G. Gottfried

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