El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, justificó hoy el desalojo de los puesteros en la estación de trenes de Liniers y el posterior enfrentamiento entre la Policía Metropolitana y aquellos comerciantes, al sostener que “se aplicó la ley”.
Macri aseguró que los puestos demolidos esta madrugada “no tenían ninguna habilitación” y alegó que "se trata de recuperar el espacio público".
Los incidentes se iniciaron alrededor de las 4.30 en la avenida Rivadavia, entre José León Suárez y la General Paz, cuando unos 50 policías de la Metropolitana iniciaron el desalojo de los puestos callejeros. Al tiempo que empleados municipales procedían al desarmado de los locales.
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Los puesteros, durante el procedimiento, quemaron neumáticos y arrojaron piedras, huevos y tomates contra los policías y luego, cuando se colocaron los vallados metálicos, se iniciaron violentos incidentes.
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Macri indicó que "había denuncias de los vecinos", confirmó que en el operativo de desalojo "hubo siete detenidos y cuatro heridos de la policía metropolitana" y aseguró que "los vecinos están muy contentos por poder recuperar el espacio público".
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En igual sentido se expresó su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, que afirmó que los locales “no tenían las mínimas medidas de seguridad” y que los comerciantes estables “están muy contentos” tras el desalojo.
Por su parte, el ministro de Ambiente porteño, Diego Santilli, destacó que "las construcciones eran ilegales" y precisó que "luego de la demolición de los locales se procederá al levantado de escombros y recuperar la calle".
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