La comunidad judía argentina encabezó esta tarde la ceremonia en la plaza porteña de Arroyo y Suipacha, donde estaba emplazada la embajada israelí, para recordar y pedir justicia a 18 años de la voladura de aquel edificio.
Allí se homenajearon a las 29 víctimas fatales que dejó el atentado y se volvieron a escuchar los reclamos de justicia y los señalamientos a la supuesta participación en ese acto terrorista del grupo armado islámico Hezbollah e Irán.
El candiller Jorge Taiana aseguró que " es una oportunidad propicia para renovar el compromiso de todo el pueblo argentino de poner a fin a la injusticia y al encubrimiento" al hablar en el acto de recordación de las víctimas del atentado a la embajada de Isarel ocurrio el 17 d emarzo de 1992.
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Además de Taiana asistieron al acto los ministros de Justicia Julio Alak, de Trabajo Carlos Tomada, de Educación Alberto Sileoni, el embajador israelí Argentina Daniel Gazit y el secretario General de Gobierno de la Ciudad, entre otras autoridades.
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Gazit, repudió a los que "santifican la muerte, que invocan a un falso Dios para justificar la muerte", en referencia a la organización terrorista y al país de Medio Oriente.
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"A diferencia de quienes promueven ese mensaje, creemos que Dios es vida, Dios es amor, cualquiera sea su denominación y/o nombre de la religión desde la cual se lo invoque", aseveró.
El 17 de marzo de 1992, el ataque a la embajada israelí causó también 300 heridos, y desazón y espanto en quienes de a poco se enteraban y seguían las imágenes pegados a las cámaras de televisión o escuchaban los relatos por la radio.
Pasaron "18 años de dolor, de incertidumbre, de sufrimientos, de recuperación, de lucha incesante", confesó Gazit y destacó la especial significación de este nuevo aniversario: "El número 18 significa vida en la numerología hebrea".
"Porque la vida debe continuar, vivimos para mantener viva su memoria. Vivimos porque la vida es sagrada y exigimos que se respete este derecho, el derecho a la vida", concluyó a modo de reivindicación y desafío a futuro.
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