Florencia Sánchez Castellano, médica de UTI: con el propofol de las fiestas de Fini Lanusse "se apaga la tele"
Una especialista en Terapia Intensiva advirtió sobre el altísimo riesgo de usar propofol y fentanilo. "Pierden el control de sus funciones vitales", alertó.
Florencia Sánchez Castellano, médica de UTI: con el propofol de las fiestas de Fini Lanusse "se apaga la tele"
Ante la enorme conmoción pública por el presunto desvío de potentes fármacos hospitalarios, la médica especialista en Terapia Intensiva, Florencia Sánchez Castellano, lanzó una dura advertencia sobre el uso de propofol en fiestas clandestinas. La experta buscó desmitificar su consumo recreativo alertando sobre el riesgo extremo de muerte súbita.
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El letal efecto del propofol y el fentanilo
La profesional (MN 154046) fue categórica al explicar qué sucede en el cuerpo humano al administrarse estas sustancias de forma ilegal. “Estas drogas tienen por objetivo dormir al paciente y los efectos son exactamente los mismos adentro y afuera del quirófano”, indicó Sánchez Castellano, vinculando su profunda alerta con el resonante caso de la médica Fini Lanusse.
Dormirse bajo los efectos de cualquier sedante de esta magnitud representa un riesgo inminente. Según detalló, se trata de fármacos utilizados para la anestesia general, por lo que "la persona bajo los efectos de la sustancia queda en estado inconsciente donde pierde el control de sus funciones vitales”.
Riesgo biológico y el mito del uso recreativo
Sánchez Castellano enfatizó que este tipo de medicación es de uso estrictamente hospitalario, limitada a espacios hipercontrolados como terapia intensiva, unidad coronaria, quirófanos o el shockroom. Su utilización debe darse siempre bajo la estricta indicación de profesionales de la salud.
A esto se le suma un grave riesgo biológico derivado de la vía de administración endovenosa. “Existe una variedad de enfermedades infecciosas que pueden ser contraídas por el uso compartido de agujas”, advirtió. Para la experta, el fentanilo, el propofol y las jeringas fuera del entorno clínico representan "una combinación letal".
Finalmente, la intensivista destrozó la peligrosa idea de vincular estos anestésicos con la diversión nocturna. “Tras la administración el paciente se duerme, no hay nada recreativo en la pérdida de conciencia inducida; explicado muy fácil no es ‘un viaje’, se te apaga la tele”, sentenció.
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