Rupturas después de las vacaciones
En el tiempo libre la tensión y el estrés desaparecen, pero en ocasiones los problemas no cambian y el inconveniente es la falta de imaginación para encender la chispa.
Ruptura
Para muchos, la playa y los espacios al aire libre son inspiradores de situaciones muy eróticas. Y lo cierto es que en vacaciones todo puede ser diferente: la tensión y el estrés desaparecen.
Tenemos tiempo para estar con nuestra pareja, para conversar, divertirnos y disfrutar el uno del otro. Rompemos la rutina y no estamos sujetos a horarios, estamos relajados y con deseos de estar juntos. Las circunstancias son favorables y las ocasiones para un encuentro sexual se multiplican.
Sin embargo para algunas parejas las vacaciones no representan un retorno al paraíso perdido, sino, por el contrario, aumentan las distancias y, aun estando en el lugar más maravilloso, las cosas no cambian.
Sabemos que cuando las cosas van bien, la cercanía une; pero cuando una pareja está pasando por un momento de crisis, la intimidad impuesta por las tan "ansiadas" vacaciones se puede convertir en la gota que desborda el vaso. Pasar 24 hs juntos, fuera de la rutina que imponen las o díabligaciones, vivir el día a, resulta ser una prueba muy dura para aquellas parejas que en realidad tienen poco que decirse y que viven escudadas en la cómoda monotonía cotidiana. Tienen muy poquitos puntos de conexión. Y, cuando llega el tiempo de ocio, las horas se hacen eternas y, queda muy al descubierto y se hace evidente el poco interés que tienen el uno por el otro.
Pero sucede que en otros casos ni siquiera es eso: se gustan, se quieren, pero les falta la creatividad e imaginación necesarias, para encender la chispa del deseo y la atracción; son parejas que se han acomodado a la regularidad de sus costumbres y las vacaciones se les vuelven interminables. Incluso echan de menos la jornada laboral y desean que pase rápido este tiempo para que todo vuelva a la normalidad.
Carla (39 años): "Siempre que nos íbamos de vacaciones volvíamos antes, estar tantas horas juntos nos aburría, nos dejaba sin temas para conversar. La intimidad era casi nula, pero todo esto cambio cuando hace 2 años decidimos consultar con una terapeuta sexual".
También se plantea otra cuestión, con las parejas que pasan sus primeras vacaciones juntos. De pronto, las citas pasan a convivencia, y surgen las obligaciones. La relación vivida hasta el momento varía, un nuevo ciclo comienza, donde resulta vital aprender a negociar y a compartir. Los mundos diferentes deben coincidir: vida familiar, relaciones con amigos, gustos, aficiones, etc. En este complejo entramado, la relación fluirá si cada pieza logra encontrar su lugar.
Y, ni hablar si la pareja tiene hijos. Todo se vuelve mas complicado, porque resulta mucho mas difícil el reencuentro como amantes. Con los niños, las vacaciones se pueden convertir en un conjunto de frustraciones, si no se gestionan bien las necesidades de la pareja.
Ana Lia (35 años): Volvimos muy mal de nuestras vacaciones porque estábamos obligados a compartir el dormitorio con nuestros hijos, de forma que esos días de disfrute se convertían en época de abstinencia forzada. Veníamos de la playa super animados, con ganas de fiesta y no teníamos la más mínima intimidad".
Juan Carlos (42 años): La presencia de mis suegros en la habitación contigua, nos "enfriaba totalmente". Así fue como dejamos de veranear con ellos.
Y estas cosas ocurren con frecuencia. Ante estos sucesos, no hay que dramatizar y tirar todo por la borda; es mejor darse un tiempo, establecer una buena comunicación para identificar las dificultades y ver como poder superarlas.
Si vemos que solos no podemos y hace falta ayuda, una visita al terapeuta sexual puede, muchas veces, ayudar a superar la crisis.
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com
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