La UBA indemnizará a los padres de una alumna que murió al caer por un ascensor

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La UBA fue condenada a pagar casi medio millón de pesos a la familia de la alumna de Derecho que cayó por un hueco.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) fue condenada a indemnizar con casi medio millón de pesos a los padres de una alumna de la carrera de Derecho que murió al caer por el hueco de un ascensor del que intentó salir luego de que quedara parado entre dos pisos.

En un fallo dado a conocer este martes, la Sala Segunda de la Cámara en lo Civil y Comercial Federal resolvió así la demanda de la familia de Romina Elizabeth Rozano Vega, una joven que murió a los 19 años el 13 de mayo de 2003 y cuyo cuerpo fue hallado dos días más tarde.

Según explicaron voceros de la UBA, "la actual gestión del decanato no tuvo responsabilidad sobre el hecho que ocurrió en 2003, aunque el fallo es real y cierto".

Además, las mismas fuentes destacaron que el pago de la indemnización "correrá por cuenta de una compañía de seguros contratada por la Facultad, que ahora tendrá que hacerse cargo y pagar a la familia".

"A la Facultad la indemnización no le infiere ningún tipo de gastos y como en todo accidente o siniestro, como en esta desgracia, se hará cargo el seguro", explicaron desde la casa de estudios.

El caso fue archivado en la etapa penal por el juez de instrucción y postulante a juez federal Luis Rodríguez, "en razón de no haberse acreditado la perpetración de delito alguno ni responsabilidades criminales".

De todas formas, el reclamo civil siguió adelante y terminó con la condena contra la UBA a indemnizar a los padres con 480 mil pesos más intereses a contar desde el momento de los hechos.

Según el fallo, el 13 de mayo de 2003 Rozano Vega "concurrió a la Facultad de Derecho, luego de asistir a una clase en el primer piso que concluyó a las 10 y que en compañía de otra alumna se dirigían a fin de obtener fotocopias. Como ésta se demoró, se dirigió sola hacia el sector del ascensor y no se la volvió a ver".

"Al día siguiente no hubo actividad por un conflicto gremial y el 15 de mayo a las 8.30 aproximadamente un operario encontró en el interior de la cabina un bolso que resultó ser de la víctima", explicó el escrito.

Finalmente resultó que la joven estaba muerta y se determinó que "el deceso se produjo como consecuencia de su caída en el foso del ascensor al intentar salir por sus propios medios de su interior, donde había quedado atrapada al detenerse entre los pisos segundo y tercero a raíz de una falla técnica".

Para los jueces Ricardo Guarinoni y Alfredo Gusman "debe presumirse -por ser la reacción normal de quien se encuentra encerrado en un ascensor- que golpeó la puerta y levantó la voz pidiendo auxilio".

"Nadie que queda encerrado en un ascensor procede a abandonarlo sin esperar un tiempo prudencial a ser rescatado o bien proferir gritos pidiendo auxilio, ese es el normal desarrollo de los acontecimientos, lo que realiza el común de la gente ante una circunstancia similar, lo que debe presumirse", sostuvieron.

Añadieron que "lo otro, la excepcionalidad del abandono inmediato de la cabina sin proferir siquiera un grito de auxilio temerariamente e imprudentemente, es manifiestamente excepcional, no puede presumirse y no ha sido producida ninguna prueba que permita siquiera inferirlo".

En ese sentido, los jueces sostuvieron que "fue el vicio del ascensor el que generó la necesidad de la alumna de salir por sus propios medios" y que "las circunstancias de encierro e incertidumbre la obligaron a tomar dicha decisión y las demandadas no han producido ninguna prueba tendiente a demostrar el más mínimo grado de diligencia por parte de los dependientes de la Universidad dado que no fueron encontradas sus pertenencias, reitero, sino hasta casi 48 horas después de que la víctima ascendiera al ascensor".

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