Hugo Boss ¿una marca nazi?

Sociedad

*Así lo denuncia una investigación de la revista Veintitrés en su última edición.
*Al parecer, las SS y las SA, fuerzas de seguridad especiales del régimen, llevaron los trajes de la firma que durante los '90 fue furor y símbolo de poder en la Argentina.

Es una de las marcas más reconocidas del mundo y es usada por pudientes relacionados con el poder. Hugo Boss es símbolo de elegancia por excelencia. Pero, al parecer, tiene un pasado poco conocido: fue la firma que diseñó los trajes del ejército nazi y empleó a miles de trabajadores esclavos judíos para vestir a las filas Hitlerianas. Según denuncia la revista Veintitrés en su última edición, Hugo Ferdinand Boss, un costurero alemán de Metzingen, fue el sastre del Tercer Reich, el diseñador nazi.

Las SS y las SA, fuerzas de seguridad especiales del régimen, llevaron los trajes de Boss. La elegancia fue una parte de la estrategia propagandística del nazismo. Pero esa relación con Hitler y sus fuerzas no le impidió convertirse en unas de las marcas más fuertes del mundo, dirigida a un público fanático del polo y de un claro nivel socioeconómico ABC 1. Un traje de Hugo Boss cuesta unos 2800 pesos. Está claro que no es para cualquiera.

Afiliado

El primero de abril de 1931, cuando aún Hitler no había llegado al poder pero el nacional-socialismo ya se veía como una fuerza a punto de estallar, Boss decidió sumarse a las filas del nazismo. Su número de afiliado era 508.889, a los 46 años.

Tras superar algunos problemas económicos, Boss vio que el negocio era vestir a las fuerzas Hitlerianas. Y no dudó en hacerlo. El crecimiento del nazismo en Alemania era evidente, y en 1933 llegó al poder. Dos años más tarde, en 1935, Hugo Boss dejó de lado la fabricación de ropa civil y se dedicó sólo a la confección de uniformes.

Los Hugo Boys

Podríamos decir que sus años de mayor brillo fueron los transcurridos en la década del 90. Allí se hizo de Boss una marca que no podía faltar en el vestidor de cualquier famoso relacionado con el poder de turno. En la Argentina, esta marca fue usada por el entonces presidente Menem, Adrián Suar, Guillermo Coppola, el juez Norberto Oyarbide y Marley, entre otros.

Hoy se comercializa en el país desde un local exclusivo ubicado en la galería central del Patio Bullrich. Allí pueden conseguirse los mejores modelos de la marca, las prendas que son furor en las distintas temporadas europeas. Pero al estar dedicada a un público algo... aristocrático, la visita al local de Boss en Argentina no es para cualquiera.


 


La voz de Boss

La revista Veintitrés buscó, como corresponde, la otra campana. En este caso, en la voz de Bárbara Fuks, representante de la marca en la Argentina. Claro, el tema no le gustó a nadie y por eso la conversación entre el periodista de la revista y Fuks fue... tensa y breve.

-¿Usted sabe que Hugo Boss es una empresa vinculada al nazismo?


-Entiendo que eso no es cierto.

-Acabamos de chequear con periodistas e historiadores que Hugo Ferdinand Boss fue el sastre de las SS, las SA y de la juventudes Hitlerianas.
-Bueno, no, la verdad que no. Hugo Boss es una marca de indumentaria que se inició con camisas y ropa de hombres y fue expandiéndose y creciendo y hace poco lanzó su línea femenina. ¿Pero qué nota van a hacer?

-Vamos a contar la historia de Hugo Boss.
-Es muy agresivo. Si publicás eso, vas a tener problemas.

-Es un trabajo que se permite revisar la historia y es la verdad
-Entonces creo que nosotros no tenemos nada que hablar.

Lo más paradógico es que Fuks es la hija del titular del Meridian Bank, Carlos Fuks, hombre de la colectividad judía en Buenos Aires. Resulta por lo menos extraño que una persona de origen judío tenga vinculaciones comerciales con una marca que contribuyó al Holocausto, de uno u otro modo.

Pero ojo, Boss no es la única empresa que se sumó al régimen: también lo hicieron Ford, Volkswagen (firma que luego de la caída se disculpó por haber formado parte del nazismo), General Motors, Standard Oil Corporation, Chanel e IBM. Cada una de ellas puso su granito de arena para darle energía al Tercer Reich.

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