Para los alumnos del secundario, violar las leyes es razonable

Sociedad


  • Los adolescentes porteños toman como modelo a los adultos y dicen que nadie cumple las leyes, por lo que ellos tampoco tienen que hacerlo.

  • Para el 96 por ciento de los jóvenes, la corrupción es grave o muy grave, nos e respetan los derechos de los ciudadanos y nadie controla que se cumplan las leyes.


Tanto los educadores como el saber popular plantearon desde siempre que se enseña más con el ejemplo y con la acción que con la palabra y el discurso. Y parece que eso es lo que lleva a los adolescentes a pensar que no tienen por qué cumplir las normas.

Según un estudio de opinión pública sobre ciudadanía, ley y corrupción cuyas conclusiones publica el diario La Nación, la mayoría de los jóvenes sostiene que las leyes se pueden violar porque nadie las cumple ni las controla y que en el país se respetan muy poco los derechos de los ciudadanos. De hecho, para el 96 por ciento de los jóvenes, la corrupción es muy grave tanto en ámbitos privados como públicos.

La investigación, realizada entre 1800 estudiantes de los tres últimos años del nivel medio de 18 escuelas porteñas, fue financiada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la embajada británica. La Oficina Anticorrupción (OA) fue quien la encargó y coordinó y se publicó con el título Resetear la sociedad. Ideas de los jóvenes sobre la corrupción.

Más del 70 por ciento de los jóvenes justifica la transgresión de la ley. Este dato, dicen los investigadores, muestra que para ellos "sobran razones para justificar la ilegalidad". Los adolescentes señalan situaciones que suceden a diario: "no se sancionan las infracciones", "no se garantiza su cumplimiento", "nadie las cumple".

Y, claro, ellos tampoco respetan las normas. Invitados a poner un puntaje según una escala similar al modelo de calificación usado en el sistema escolar (1 como nota mínima y 10, la máxima), adjudicaron un 4,50 al respeto de los jóvenes hacia las leyes. “Conocen las leyes, pero el deseo de obtener ciertos fines es más fuerte que los comportamientos regulados por ellas. No dicen que son injustas, sino que no quieren cumplirlas", dijo Gamallo.

La calificación también fue baja para la medida en la que en el país se respetan los derechos de los ciudadanos. Le pusieron un 4, apenas un punto por sobre el aplazo.

Además, el 68 por ciento considera que los argentinos no son todos iguales ante la ley, y el 65 por ciento afirma que en el país no hay un acuerdo sobre lo que está bien y lo que está mal.

En relación a las infracciones "menores" habituales en la vida de los jóvenes, un 90 por ciento de ellos admitió que compra CD ilegales o "truchos" y se copian en los exámenes. Y un 60 por ciento declaró que alguna vez se quedó con vueltos que no le correspondían.

Para Gamallo, el escaso apego a la ley que muestran los jóvenes es el mismo expresado por los adultos en otros sondeos. "Están mirando a los adultos y repiten que si los grandes no cumplen la ley, ¿por qué deberían hacerlo ellos?", explicó, y agregó que los estudiantes argumentan que no tienen ejemplos válidos de comportamientos que regulen la vida social. No perciben la ley como un mecanismo de protección, sino como "pura formalidad que puede ser transgredida sobre todo por quienes están en situación de poder, como los policías y los docentes".

Los resultados del estudio describen, según Abel Fleitas Ortiz de Rozas, de la OA, una "cultura de la corrupción", es decir, reglas no escritas que provocan el repudio o la marginación de quien actúa honestamente.

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