Tirón de orejas
*Lo inaceptable y lo revelador en la crítica del gobierno norteamericano a Néstor Kirchner por el acto de Chávez contra Bush en Buenos Aires.
Bush-EFE
Por Claudio Fantini
Pero en este punto, si algo es indudable es que el gobierno norteamericano no auspició de ningún modo los actos de Chávez en los Estados Unidos, limitándose a tolerarlos; en cambio, ¿alguien puede creer que el gobierno de Néstor Kirchner no tuvo en absoluto que ver con el acto en Ferro?
Una constante en el discurso del presidente argentino es su denuncia contra la hipocresía. ¿No es hipócrita, además de inútil, negar algo tan evidente?
Ahora bien, si como señalan ciertos rumores, la embajada norteamericana en Buenos Aires propició reuniones para alentar críticas y cuestionamientos al gobierno de Kirchner, en eso sí hay una clara e inaceptable injerencia en los asuntos internos que debe ser abiertamente denunciada.
No es difícil imaginar actividades de ese tipo, porque el accionar de embajadores norteamericanos actuando como virreyes en la vida interna de otros países, ha sido una constante a lo largo de la historia.
Pero volviendo al tirón de orejas que Nicholas Burns le dio al embajador Bordón como mensaje a la Casa Rosada, lo más interesante es que la queja estuvo acompañada de un elogio. El funcionario del Departamento de Estado exaltó la colaboración argentina en temas altamente estratégicos para Washington, como la estabilización de Haití, los votos contra el proyecto nuclear iraní en la Organización Internacional de Energía Atómica, la lucha contra el terrorismo en el mundo y contra el narcotráfico en la región. Precisamente por toda esa colaboración, a renglón seguido la reclamó al gobierno de Kirchner “coherencia en la amistad”.
Por cierto, “coherencia en la amistad” no debe significar alineamiento irrestricto equivalente al sobreactuado servilismo de la era Menem. Sin embargo, Argentina debería replantearse los alcances y consecuencias del doble juego al que apuesta el gobierno, al colaborar con Washington en lo estratégico y, al mismo, tiempo dar escenario a la desmesura caricaturesca de Chávez y su artillería de insultos.
Muchos países de la región mantienen buena relación con el presidente de Venezuela sin prestarle los servicios escénicos que sólo le prestan Cuba, Bolivia y la Argentina.
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