Tres policías presos por secuestrar y extorsionar a varios delincuentes
* Además, hay barrabravas de Vélez acusados de actuar en complicidad con los policías.
Dos de los policías acusados de secuestrar delincuentes para exigirles dinero a cambio de su liberación fueron detenidos esta mañana, mientras que el tercero se entregó horas más tarde.
Los dos arrestados son el ayudante Patricio Eduardo Julio De Rose y el cabo Héctor Miño, ambos de la comisaría 44, ubicada en Peralta 726, que fue allanada por personal de Asuntos Internos y la División Antisecuestros.
En tanto, por la tarde se entregó el subinspector Enrique Omar Zabala, actualmente en la comisaría 35, quien presentó un abogado en el juzgado federal a cargo del expediente.
En la causa, caratulada como averiguación de secuestro extorsivo, el fiscal Delgado ya solicitó al juez Martínez de Georgi la detención de los tres efectivos sospechosos y de tres barrabravas del club Vélez Sársfield que, según la investigación, actuaban en complicidad con los policías.
Los presuntos barras de Vélez bajo sospecha de actuar en complicidad con los policías son Mariano Gastón Hierro, Christian Gabriel Galluzzi y Fernando Maximiliano Morales.
Según la investigación, que cuenta con escuchas telefónicas comprometedoras para los policías, los efectivos solían arrestar o realizar falsos operativos contra delincuentes a los que les exigían dinero para liberarlos o para no armarles causas.
El principal hecho ocurrió a las 20 del 4 de enero pasado cuando fueron privados ilegalmente de su libertad Jorge Gregorio Díaz y Alejandro Ernesto Romano en una casa de Manzoni 362, de Liniers, desde donde los llevaron y retuvieron en autos no identificables con balizas en el techo y vidrios polarizados, en jurisdicción de la comisaría 44.
En las nueve carillas del dictamen -al que accedió Télam-, Delgado explicó que "mientras recorrían la zona jurisdiccional de la seccional 44, (los captores) mantuvieron sendas comunicaciones telefónicas con familiares y amigos de Díaz, a quienes le exigieron la entrega de 40.000 dólares para su liberación".
Respecto de Zabala, De Rose y Miño, el fiscal quiere que sus conductas se agraven "por su condición de policías en servicio de la seccional 44 (al momento de los hechos) y, de esa forma, aprovecharon su condición de tales -ya que habrían utilizado la vestimenta y armamento entregado por la fuerza- para poner en cautiverio a una persona".
Delgado también explicó en su pedido de indagatoria que los policías se "valieron de una víctima que se encontraba en situación de vulnerabilidad por cuanto se trata de una persona que estaría involucrada en una causa penal, con las limitaciones que eso podría significar para acceder a la justicia a fin de realizar la denuncia".
El fiscal aludió, además, a un encuentro que habría tenido el coche de los captores con un patrullero de la 44, "lo cual no hace más que confirmar que los secuestradores conocían al personal policial de la zona, o bien que se trataba de personas que integran esa misma fuerza".
En el dictamen, se le pide al juez que disponga el allanamiento de las casas de los imputados y de los "casilleros personales" de los policías en las "respectivas dependencias policiales donde prestan servicio".
En la causa hay escuchas telefónicas de las que se desprende que los policías también cometieron otro tipo de extorsiones a narcotraficantes a los que no sólo les sacaban dinero, sino también a droga para venderla.
Uno de los altos jefes policiales consultados lamentó, en diálogo con Télam, que la causa haya trascendido a los medios, ya que estaban colectando las pruebas suficientes para poder detener y procesar a los policías investigados.
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