Tras los saqueos, renunció el jefe de la policía de Tucumán

Política

Jorge Racedo dejó su cargo en rechazo a la reincorporación de agentes que motorizaron protestas. El gobernador José Alperovich señaló que "los efectivos tendrían que haber aguantado, no reprimir".

El jefe de Policía de Tucumán, Jorge Racedo, renunció este miércoles a su cargo en rechazo a la reincorporación de agentes que motorizaron protestas, mientras el gobernador José Alperovich consideró que en el cacerolazo en plaza Independencia hubo "infiltrados" y señaló que "los policías tendrían que haber aguantado, no reprimir".

La sociedad tucumana intentaba retomar su normalidad, luego de pasar 48 horas sin protección policial, con robos y saqueos que provocaron cuatro muertos y heridos, por lo cual hubo en varios sectores de la ciudad recriminaciones de vecinos a los agentes por la desprotección en que los dejaron con el autoacuartelamiento que duró hasta anoche.

Racedo admitió este miércoles a una radio local que ponía a disposición del gobierno su renuncia ya que no avalaba el acuerdo que hicieron las autoridades con la reincorporación de tres policías que habían sido cesanteados meses atrás y participaron del conflicto.

Racedo señaló a una radio tucumana que "tres personas cortaron el derecho de la libertad de trabajo a los demás policías que querían trabajar", en alusión a agentes que en una protesta anterior, en abril, habían sido cesanteados.

Ante ello, el gobierno aceptó esta noche la dimisión y se disponía a nombrar a otro policía de rango al frente de la fuerza de seguridad.

Por su parte, el gobernador Alperovich denunció este miércoles, en conferencia de prensa, la presencia de infiltrados políticos de la UCR y de gremios opositores a su gestión en el cacerolazo de anoche en la plaza Independencia, que culminó con una fuerte represión policial a quienes protestaban.

"Estuvo La Bancaria, que rompió los autos oficiales y gente de José Cano (diputado nacional radical) y otros grupos", acusó el mandatario. "Siempre hay inflitrados, pero cuando la gente se siente mal, tiene derecho a tocar las cacerolas, a protestar y a expresarse", sostuvo.

Asimismo, dijo que "los policías tendrían que haber aguantado, no reprimir", en alusión a los agentes que pasaron dos días autoacuartelados y anoche acataron el aumento que decretó Alperovich junto a una denuncia por sedición.

El mandatario cargó nuevamente contra los policías sublevados al afirmar que "han puesto a la sociedad muy mal, la obligaron a que se defienda como pueda y de eso no tienen perdón".

Los incidentes causaron cuatro muertos: tres de ellos por impactos de bala en las refriegas y otro por un accidente cuando huía en una moto de un supermercado saqueado.

"No entiendo por qué tuvimos que pagar semejante costo por algo que no le encuentro sentido. La extorsión policial no tiene perdón de Dios", dijo el mandatario.

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