La increíble historia de Jan Koum, de pobre a multimillonario gracias a WhatsApp
A los 38 años, se convirtió en uno de los ricos más jóvenes de los Estados Unidos, tras acordar la venta a Facebook de su invención, por 19 mil millones de dólares.
La primera de ellas es la privacidad. Koum, marcado por su infancia y juventud en un país donde se intervenían las comunicaciones de los ciudadanos, se ha asegurado desde los inicios de WhatsApp hace cinco años de que la aplicación recoja la menor cantidad posible de datos de los usuarios, que solo necesitan su número de móvil para identificarse y tener acceso al servicio.
Este aspecto no podría chocar más con la filosofía de Facebook, su comprador, que por su naturaleza de "libro abierto" de las vidas de sus usuarios solicita todo tipo de información, unos datos con los que ha logrado ingentes beneficios a través de los anunciantes, para quien la red social efectúa una segmentación de mercado que no tiene precio.
De hecho Koum nunca ha nombrado a Facebook cuando se le preguntó en entrevistas por sus aplicaciones favoritas, entre las que sí mencionó a otras también muy populares pero menos exhibicionistas de la vida privada, como Twitter.
Su infancia en un pequeño pueblo rural a las afueras de Kiev, donde durante más de una década tuvo el mismo reducido grupo de amigos, le hace recelar aún de las relaciones sociales que muchas veces se establecen en Estados Unidos, y de las que plataformas como Facebook son el mejor exponente: tener muchos conocidos pero mantener con ellos amistades volátiles y poco profundas.
Librar a los usuarios de la habitual avalancha de anuncios publicitarios con los que los acribillan otras plataformas, como Facebook, es otra de las máximas de este emprendedor autodidacta, que siempre fue un estudiante rebelde y dejó la universidad antes de acabar sus estudios para incorporarse a Yahoo!
En virtud de esta filosofía, él y Acton optaron por no "mercantilizar" el servicio de comunicación que ofrecen. Un deseo que el consejero delegado y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, ya ha dicho que respetará, al menos al principio, puesto que el objetivo primordial no es incorporar anunciantes a toda prisa sino captar nuevos usuarios.
Koum considera que los anuncios, empleados por la mayoría de sus competidores para obtener beneficios, son una intromisión en la comunicación personal y además convierten a los usuarios en productos.
"La publicidad nos hace querer comprar coches y ropa, trabajar en empleos que odiamos para poder comprar lo que no necesitamos", tuiteó en 2011, citando esta conocida frase de la película "El club de la lucha".
El emprendedor está convencido de poder mantener estos principios ahora que su empresa pasará a ser propiedad de Facebook, la red social que en su décimo aniversario confía en WhatsApp para seguir siendo atractiva para el público más joven y apuntalar además su salto al móvil.
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