Crimen del pelotero: aseguran que el femicida golpeaba y maltrataba a su mujer
El hombre que asesinó a su mujer enterrándola viva en La Plata y que luego construyó un pelotero encima de la improvisada sepultura para que jueguen los hijos de ella, venía golpeándola y maltratándola aún estando embarazada.
Abramo está acusado del delito de"homicidio doblemente calificado por el vínculo y violencia de género", cuya pena prevista es la de prisión perpetua.
El informe preliminar de autopsia, suscrito por los doctores Andrés Lamotta, Andrea Scaroni y Natalia Alpaca, integrantes del Cuerpo Médico Forense Departamental La Plata, explicita que "el cuerpo no presenta lesiones contuso cortantes; sólo un corte superficial en la parte superior de la frente de tres centímetros de longitud y un gran hematoma en la parte izquierda de la cara, a la altura del maxilar, no siendo causales del deceso ni la herida ni el golpe".
También destacó el fiscal el hecho de que aunque Abramo les dijo a sus conocidos que Escurra se había ido a Paraguay, éste no radicó "denuncia alguna sobre averiguación de paradero respecto de la causante"; y que de acuerdo a la Dirección Nacional de Migraciones "la víctima tenía radicación permanente en el país y no registra movimientos migratorios".
Romero destacó "el desprecio del imputado hacia el género opuesto" y manifestó en el escrito que "la circunstancia de haber construido sobre la improvisada sepultura de su mujer un pelotero, para que jueguen los hijos de la occisa, demuestra y exhibe en un acto de extrema abominación y cinismo un repulsivo desprecio por la vida de Sonia Mabel Morel Escurra, mancillando su memoria".
El homicidio de Escurra, de nacionalidad paraguaya, fue descubierto el 21 de octubre por la Policía Bonaerense en un terreno en el que se encuentran varias viviendas precarias, ubicado en la calle 18 y 424, de Villa Elisa, partido bonaerense de La Plata.
La pareja se había ido a vivir a ese terreno hace unos cinco meses con las tres hijas de 2, 4 y 6 años de una pareja anterior de Escurra, cuando la mujer estaba embarazada de Abramo.
Sin embargo, hacía tres meses que nadie la veía en la zona y su pareja decía a los vecinos que se había ido de viaje a Paraguay y le había dejado a las chicas y a su bebé, ya de cuatro meses, a su cuidado.
Fue un familiar del homicida que compartía parte del terreno quien sospechó que algo extraño ocurría y realizó una denuncia a la línea de emergencias 911.
Las fuentes indicaron que, en un principio el familiar dijo que sospechaba que el hombre la había asesinado, aunque luego fue citado a declarar y dijo que el mismo homicida lo había confesado durante una discusión.
Según esa versión, la discusión ocurrió el Día de la Madre, cuando Abramo se alcoholizó, discutió con sus familiares y hasta se enfrentó a trompadas, por lo que fue echado del lugar.
En esa pelea el hombre confesó no sólo que había asesinado a su pareja sino que la había enterrado en el terreno que comparten varias viviendas precarias.
Con esos datos, personal de Bomberos y de Policía Científica se dirigió al lugar y bajo las órdenes del fiscal Romero descubrieron que debajo del pelotero donde jugaban los niños había tierra removida.
A partir de allí, se iniciaron las tareas de excavación y detectaron que a unos 30 centímetros de profundidad de encontraba el cadáver de la mujer, que había sido enterrada viva.
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