El dirigente suizo de 45 años fue elegido con 115 votos en la segunda vuelta, 27 más que su perseguidor más cercano, el jeque árabe Al Khalifa. Conocé al nuevo mandatario que deberá encargarse de la reconstrucción de la FIFA.
La FIFA, ese organismo que estuvo inmersa en un mundo de escándalos alrededor de Joseph Blatter y compañía, ha elegido nuevo presidente. Luego de recibir 88 votos en la primera vuelta y 115 en la segunda, Gianni Infantino se proclamó ganador de las elecciones. Atrás quedaron el jeque árabe Salman bin Ebrahim Al Khalifa, el Príncipe Alí bin Al Hussein y al francés Jerome Champagne.

El organismo internacional tendrá otra etapa a partir de este viernes. ¿Pero quién es Gianni Infantino? Nacido en Brig, Suiza, en 1970, el ahora presidente de FIFA fue la contracara de Michel Platini en la UEFA. Mientras el francés se veía en el ojo de la tormenta, acusado de corruoción, el suizo era el rostro amable de la Confederación Europea de Fútbol. Una vez que Platini dio un paso al costado, Infantino vio el lugar para liderar la reconstrucción de la FIFA.

La idea de la implementación del Fair Play financiero fue del nuevo presidente de FIFA para controlar la economía de los clubes europeos
. Además, Infantino es reconocido por su plan de expandir la Eurocopa de 24 selecciones a 40, así como también evalúa hacerlo para los Mundiales.

Conocedor de cinco idiomas (inglés, francés, italiano, alemán y español), el suizo cuenta con el apoyo de ex jugadores como Luis Figo, Roberto Carlos, Fernando Hierro, Samuel Eto'o y Cafú, quienes fueron parte de su campaña. A su vez, entrenadores de la talla de Mourinho, Capello o Alex Ferguson. Sin embargo, no tiene el aval de una figura de peso histórico: Diego Maradona, quien lo trató de "traidor total".

Prometió un secretario general africano y se declaró "sudamericano", ante la CONMEBOL, cuando las dudas de la Confederación Brasileña amenazaban con romper la unanimidad de la CONMEBOL a favor suyo.

Ahora, Infantino tiene por delante la tarea de llevar a buen puerto la mayor reestructuración que ha sufrido la FIFA en toda su historia, unos cambios que deben acallar las críticas de corrupción, que deben apagar el fuego encendido entorno a la elección de Rusia 2018 y Catar 2022 y que, de forma casi inmediata, deben volver a atraer patrocinadores, porque la FIFA ha anunciado que cierra el ejercicio 2015 con pérdidas, por primera vez desde 2002.