Entre los países firmantes están Estados Unidos y China, los más contaminantes del mundo que buscan "liderar" la lucha contra el cambio climático.
El Acuerdo de París, que se firma este viernes en Nueva York es el primer acuerdo global contra el cambio climático.

Lo adoptaron el 12 de diciembre de 2015 en la capital francesa los 195 países signatarios de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático y la Unión Europea UE, en el transcurso de la 21 Conferencia de las Partes (COP21), que organiza Naciones Unidas.

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Destinado a sustituir en 2020 al Protocolo de Kioto, el nuevo Acuerdo tiene como objetivo "mantener la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales".

El texto recoge que los países se comprometen a llevar a cabo "todos los esfuerzos necesarios" para que no se rebasen los 1,5 grados y evitar así "los impactos más catastróficos del cambio climático".
Se da la circunstancia de que por primer vez el Acuerdo de París ha hecho coincidir a los países más contaminantes y a los más vulnerables.

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Su fuerza reside en el mecanismo con el que periódicamente deben revisarse los compromisos de cada país y esto sí es jurídicamente vinculante.

Cada nacional está obligado a rendir cuentas de su cumplimiento, y a renovar sus contribuciones al alza cada cinco años.

Los estados que quieran pueden usar mecanismos de mercado (compraventa de emisiones) para cumplir los objetivos de emisión.

La primera revisión de las contribuciones tendrá lugar en 2018 y la primera actualización de las mismas, en 2020.

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El Acuerdo no establece sanciones por incumplimiento, pero sí fija un comité que diseñe un mecanismo transparente para garantizar que se cumplen los compromisos adquiridos y advertir antes de expirar los plazos si puede o no cumplirse lo acordado.

Además, con este acuerdo los países se comprometen a conseguir "un equilibrio entre los gases emitidos y los que pueden ser absorbidos" en la segunda mitad de siglo, es decir, que no se pueden producir más emisiones que las que el planeta pueda absorber, bien por mecanismos naturales o por técnicas de captura o almacenamiento geológico.

En cuanto a la financiación, el nuevo Acuerdo de París obliga a los países desarrollados a contribuir a financiar la mitigación y la adaptación en los Estados en vías de desarrollo, y anima a los estados que se encuentren en condiciones económicas de contribuir a que efectúen aportaciones voluntariamente.