El hecho ocurrió en un kiosco de La Plata, que acumula 16 asaltos en lo que va del año. "A los gastos del mes voy a sumarle el ítem 'delincuencia' porque los ladrones vienen y se llevan lo que quieren", aseguró el dueño del local.
Un par de delincuentes se bajaron este domingo alrededor de las 22 de un Suzuki Fun blanco y enfilaron directo hasta un kiosco de La Plata, ubicado en 6 y 63. Uno se quedó en la puerta de "campana" y el otro se metió a paso firme, con una pistola en la mano.
Adentro del kiosco se encontró con cuatro personas, dos empleados y dos clientes. Una vez que se aseguró de que la situación no le iba a significar problemas, intentó borrar la evidencia, informó el diario El Día de La Plata.
El ladrón fue directo hasta una de las cámaras de seguridad que estaban filmando toda la maniobra. Con la pistola empezó a darle un montón de golpes hasta romperla. Su cara -"parecía drogado o algo así", describieron en el local- igual quedó registrada. Lo que el delincuente no habría notado es que había otras cámaras, que detectaban todo.
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Los instantes siguientes también fueron violentos. A un cliente le pegaron dos culatazos en la cabeza, una estantería de vinos quedó destruida y las víctimas fueron encerradas en un baño trasero. A las cuatro personas que había en el comienzo se le sumó una quinta, que también iba a comprar, que fue obligada a entrar por la fuerza.
Con la plata de la recaudación más el buzo y las zapatillas de uno de los compradores, el ladrón volvió a la calle al encuentro de su cómplice. Los dos se escaparon a toda velocidad.
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Ese kiosco tiene un historial abultado de asaltos, en su mayoría violentos, que no tienen freno. "De todos los negocios que tiene mi papá, este es en el que más roban. Es una locura tener que trabajar así", protestó Juan Cruz, el hijo del dueño.