Pablo Rodríguez Denis
Pablo Rodríguez Denis
Abril de 2016. Apenas 48 minutos fueron los que duró Diego Schwartzman en cancha en el ATP de Houston, tiempo en el que fue vapuleado por el chipriota Marcos Baghdatis por un doble 6-0. Sus redes sociales, en aquel momento, marcaron a fuego el sentimiento del jugador tras la contundente derrota. "Tocando fondo...", escribió.

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Junio de 2017. El mítico estadio Philippe Chatrier de Paris se une en una ovación. A ellos se suma un tal Novak Djokovic, que también reconoce al hombre en cuestión. Un apesadumbrado Diego Schwartzman abandona el polvo de ladrillo de Roland Garros con una mezcla de bronca y orgullo. Acaba de perder en el quinto set frente al ex Nº1 del mundo mostrando un tenis superlativo. Su cuenta de Twitter, esta vez, refleja con orgullo esa despedida: "Una imagen que dice todo lo que recibí en este @rolandgarros 2017. Gracias a todos, y espero verlos el año que viene".

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Vaivenes mentales que decantan en lagunas en el juego y rendimiento. Diego Schwartzman no le escapa a la constante que suelen atravesar los tenistas de elite. De hecho, hoy ya es uno de ellos, ya que, según él mismo confirma, se encuentra en el mejor momento de su carrera.

"En cuanto a regularidad y a que me puedo mantener jugando bien semana tras semana, estoy en mi mejor momento"

En diálogo con minutouno.com, el jugador de 24 años analizó su presente, que lo encuentra como el segundo mejor tenista argentino. "En cuanto a regularidad y a que me puedo mantener jugando bien semana tras semana, estoy en mi mejor momento. Quizás antes podía lograr jugar bien unas semanas y otras no y eso me hacía ser irregular. Este año ese cambio me hizo mejorar mucho en el ranking", confiesa.

EL PARTIDO ANTE DJOKOVIC


Luego de ser eliminado en tercera ronda del segundo Grand Slam del año (la mejor actuación de su carrera en un torneo grande), el ahora 36º del ranking ATP aprovecha su estadía en el país para seguir entrenando de cara a la gira europea sobre césped y también para disfrutar de aquellas cosas que tantas veces quedan relegadas para un tenista, como la familia, los amigos y su entorno más cercano. Desde aquí brinda sus sensaciones sobre su último partido, aquel en el que el propio Djokovic se rindió a sus pies pese a la derrota.

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"Perder así te deja mucho más tranquilo. Son derrotas que pueden pasar y se te hace más llevadero perder con un rival de este tamaño y de esa forma. Pero obviamente que no es fácil, uno se queda un rato diciendo lo podría haber ganado, la cabeza te carcome", revela Schwartzman, quien admite también que "te queda la espina" por lo cerca que estuvo de dar el gran golpe ante el serbio.

"Haberte ido con los aplausos de la gente y el reconocimiento de él te deja muy tranquilo. Siempre y cuando juegues y compitas bien la mayor parte del partido podés quedarte tranquilo y preparar lo que viene, sea cual sea el resultado", agregó.

CHELA, UN HOMBRE CLAVE

A la hora del análisis minucioso, más allá de los méritos y el sacrificio que llevaron al Peque a este gran momento, aparece un nombre y apellido y acompañaron y potenciaron su crecimiento: el de Juan Ignacio Chela, con quien comenzó a trabajar hace casi un año.

"Me ayudó muchísimo. Él en su carrera nunca tuvo la naturalidad en los golpes y el talento que tenían muchos y logró llegar muy arriba en el ranking con las armas que tuvo y con el laburo. Es lo que estoy aprendiendo de él, a hacer todo lo mejor que pueda sobre todo fuera de la cancha", dice sobre el ex tenista, quien está haciendo su primera experiencia como entrenador.

Lógicamente, la idea de ser top ten surge casi por decantación ante el gran momento tenístico en la carrera de Schwartzman (que tiene un título ATP en su carrera: Estambul 2016), aunque él mismo intenta sacarse la presión y dice "no desvivirse" por esto.

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"Pienso en ser top ten, pero no es mi objetivo a corto plazo. Siendo realista, si logro mantenerme varios años en el ranking que tengo o mejor, hay muchos jugadores grandes que van a terminar retirándose y eso hace que subas instantáneamente", confiesa.

LA SITUACIÓN DEL TENIS ARGENTINO

"Es inexplicable pero los jugadores siguen saliendo". Con estas palabras, Schwartzman se refiere a la situación actual del tenis argentino, quizás cada vez más alejado económicamente de las potencias, pero que sigue pisando fuerte en el circuito.

Al respecto, admite que "es muy difícil ser argentino y jugar al tenis, porque estamos muy lejos de todo. Económicamente es jodido, el tenis se vive en dólares y el gasto es enorme cada vez que tenemos que viajar. La situación de Argentina no ayuda. Así y todo somos uno de los países con más jugadores en el top 100".

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Foto: gentileza Dass Argentina
Foto: gentileza Dass Argentina
LA COPA DAVIS

En septiembre, el equipo argentino de Copa Davis (campeón defensor) se jugará nada menos que la permanencia en el Grupo Mundial en el repechaje frente a Kazajistán como visitante. Lógicamente, el Peque aparece como una fija para el equipo que capitanea Daniel Orsanic, y el jugador, que formó parte del equipo pero no jugó en Zagreb en la serie que le dio el primer título a Argentina, se entusiasma con la posibilidad.

"Estar en un repechaje es distinto a lo normal"

"La idea siempre es jugar. Salvo que pase algo raro físicamente o alguna situación en especial, siempre la idea es jugar. Estar en un repechaje es distinto a lo normal", concluyó.
Así las cosas, con un presente ideal y un futuro cada día más promisorio, Diego Schwartzman se convirtió en un tenista de elite y dejó definitivamente de ser una promesa para convertirse en una realidad que, tras varios años de siembra, hoy está cosechando sus frutos.