El Ford Falcon cumple 50 años de amores y odios en la Argentina

El modelo llegó a la Argentina en 1962. Su fabricación fue discontinuada en 1992. Hoy sigue siendo un clásico.

¿Cuál es el momento exacto en el que un vehículo deja de ser un medio de locomoción y confort, para transformarse en parte de la historia de una sociedad? Posiblemente el status de “auto popular” que adquirió el Ford Falcon, ni bien pisó por primera vez una ruta de argentina,  tenga varias aristas que analizar y que permitan comprender este fenómeno que aun hoy, medio siglo después de haber salido al mercado, sigue tan vigente como entonces.

El modelo acompañó, por un lado, un proceso de grandes innovaciones en una década, la del sesenta, que precisamente fue un bastión de grandes cambios en todos los aspectos. Además, tiene mucha relación con el peso específico que la marca del óvalo ya ostentaba en aquellos años en el país y donde cada producto venía acompañado por una cierta aura de éxito.


 




Ha sido indudablemente el automovilismo deportivo un instrumento más que importante en la instalación definitiva de este producto que marcó una época y que hoy está cumpliendo nada menos que 50 años en el país.

Los libros que repasan la rica historia del coloso ideado por Henry Ford, mencionan que hacia fines de los años cincuenta, la marca buscaba innovar con un vehículo más compacto, de menor cantidad de cilindros y también menos voluminoso que los enormes botes que reinaban en aquellos años.

El hecho significativo es que sólo estimaban un periodo de producción de entre 4 y 5 años. En ese aspecto se equivocaron claramente.


 




Corría 1957 y en la mesa de dibujo del coloso Ford Motor Company, comenzó a tomar forma un vehículo compacto que tendría bajó el capot un motor de 6 cilindros en línea. En su interior había espacio para el conductor y otras cinco personas, con una habitabilidad generosa.


 




Una vez aprobado el diseño definitivo, el auto se transformó en realidad en 1959 en Estados Unidos y su llegada al mercado Argentino fue paulatina. De hecho, en 1961 arribaron a la planta que por entonces estaba situada en La Boca, dos unidades que fueron sometidas a diversas pruebas de adaptación.


 




El 10 de febrero de 1962, en el cine Gran Rex, la marca Ford presentaba a la sociedad el nuevo modelo que al día siguiente comenzaría a exhibirse en las concesionarias de todo el país.

En tres décadas fueron fabricadas fueron 494.209 unidades y en los registros de la compañía figuran algunas cifras realmente interesantes: se emplearon 7.750 toneladas de aluminio, 300.000 litros de pintura y 500.000 toneladas de acero.


 



 


Más allá de la utilidad del vehículo, el automovilismo, de la mando del Turismo Carreta, fue el encargado de imprimir al Falcon en el corazón de los argentinos y, también, de crear una rivalidad (quizás más grande que la de un Boca-River) con la coupé de Chevrolet.


 


Mientras que el Falcon, por otra parte, también quedó inmortalizado entre los argentinos por ser el vehículo insignia de la última dictadura militar. Pero eso, claro, es otra historia.


 


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