En los mismos, que son de un clásico color negro con ribetes dorados, aparecen cuatro "soles" con los años 2009, 2010, 2011 y 2012, en los que el jugador argentino fue condecorado como el mejor jugador del mundo.
El jugador rosarino podría haberlos estrenado durante el encuentro en el que su equipo, Barcelona, aplastó al Córdoba por la Copa del Rey, aunque Roura, el asistente de Tito Vilanova, decidió no arriesgarlo y por eso no lo hizo ingresar.
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