Otra respuesta de corte belicista a un nuevo llamado al diálogo
Mientras la embajadora Alicia Castro encabezó una cata de vinos argentinos en el Parlamento británico como "símbolo de unión y amistad", dos legisladores británicos pidieron respaldo militar a Francia en caso de conflicto.
Sin embargo la respuesta desde el lado británico, lejos de propiciar un mayor entendimiento entre las partes, pareció profundizar las diferencias y justificar la militarización del Atlántico Sur que desde hace ya más de un año encaró Londres con el envío de poderosos destructores, el refuerzo de su contingente militar en las islas Malvinas y la realización de ejercicios militares ilegales que incluyeron el lanzamiento de misiles de mediano y largo alcance.
"Las Islas Malvinas deberían ser apoyadas por la ONU, no sólo por el Reino Unido en solitario", aseguró Crausby, en declaraciones al diario local The Bolton News y criticó al gobierno francés porque, aseguró "aunque nosotros nos apuramos para ayudarlos (en Mali), ellos no nos ayudarán en las Malvinas".
Crausby cargó sobre Francia la falta de apoyo que es en realidad global a la posición de Londres en las Malvinas. De hecho, la postura argentina en el diferendo se volvió en los últimos años más fuerte gracias al fuerte respaldo internacional. Desde los más diversos foros multilaterales se ha instado al gobierno británico a cumplir con las resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas y de su Comité de Descolonización que ordena a ambas partes a dialogar de modo de encontrar una solución pacífica y duradera al conflicto.
Como contracara Gran Bretaña sostiene que los kelpers tienen derecho a la autodeterminación, aun cuando se trata de una población implantada luego de la expulsión de sus habitantes originario. En ese sentido el próximo 10 de marzo, y desoyendo una vez más las recomendaciones de la comunidad internacional, Londres realizará un referendo en las islas para que los kelpers definan su futuro.
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