Tras las protestas, Rousseff llamó a una reunión de emergencia

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La Presidente convocó a sus ministros para analizar la situación, luego de que más de un millón de personas salieran a la calle en decenas de ciudades de Brasil.

Más de un millón de personas tomaron este jueves las calles en decenas de ciudades brasileñas, en una nueva jornada de protestas que llevó a la presidenta Dilma Rousseff a convocar a sus ministros a una reunión de emergencia para analizar la situación.

La séptima jornada de movilizaciones multitudinarias, que dejó un joven manifestante muerto a raíz de un atropellamiento intencional, confirman que el descontento popular que arrancó con una demanda por el aumento del transporte colectivo, algo que en unas 14 ciudades ya fue conquistado, está lejos de mermar.

Las decenas de revueltas simultáneas ocurrieron un día después de que los gobiernos de al menos trece ciudades dieran marcha atrás en el aumento aplicado a las tarifas de transporte, y fueron la versión más expresiva de todas las celebradas desde principios de mes.

Paralelamente a la ocurrencia de escenas de violencia y vandalismo, en las casi cien ciudades en las que hubo protestas en el día de este jueves, una inmensa mayoría de manifestantes marcharon pacíficamente por las avenidas y plazas, pidiendo a los más radicales el no uso de la violencia.

Esta es la primera jornada de protestas, desde que comenzaron el pasado 13 de mayo, en la que se produce la muerte de un manifestante. Se trata de un joven de 18 años que participaba de una marcha junto a unas 25.000 personas, en la ciudad de Ribeirao Preto, a unos 313 kilómetros de Sao Paulo.

Según las primeras informaciones, el conductor de una camioneta Land Rover, impedido de circular libremente por la movilización, atropelló adrede a los manifestantes que marchaban por las calles de un barrio de clase media alta de la ciudad, dando de lleno contra el joven, que murió en el lugar, e hiriendo a otras tres personas, de las cuales una está en estado grave, según reportes de prensa.

Asimismo, se produjeron violentas enfrentamientos en varias ciudades, entre ellas Río de Janeiro, Sao Paulo, Salvador de Bahía y Brasilia, Porto Alegre, entre otras.

El blanco de los actos de vandalismo, en la mayoría de las ciudades en las que hubo disturbios, fueron las sedes de los gobiernos provinciales y municipales, de las asambleas legislativas y, en el caso de Brasilia, la sede de la Cancillería.

En Río, donde se estima que unas 300.000 personas salieron a las calles, más de 22 manifestantes resultaron heridos en enfrentamientos con la policía, y, al igual que el lunes, la sede de la Asamblea Legislativa fue objeto de vándalos.

En la Capital Federal, la sede de la cancillería fue blanco de ataques violentos y parte de su fachada, hecha mayormente de vidrios, quedó destruida. Durante los momentos de mayor tensión, los manifestantes consiguieron alcanzar el edificio y arrojaron uno o varios objetos que provocaron un principio de incendio que fue rápidamente combatido por los guardias de seguridad.

A raíz de los intentos de invasión a los edificios públicos, la Presidente trabajó este jueves en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia, protegida por un escudo humano formado por unos 200 hombres del Ejército y la Policía, destinado a evitar que los manifestantes invadieran el edificio.

En Sao Paulo, en tanto, donde tuvieron inicio las protestas, la séptima marcha convocada por el Movimiento Pase Libre contó con la participación de unas 110.000 personas, según estimó el Instituto Datafolha.

Los líderes del Movimiento anunciaron que esta manifestación era para celebrar la victoria obtenida tras la marcha atrás que dieron varios gobiernos en el aumento de las tarifas de transporte, y que de aquí en más, las movilizaciones continuarán por la gratuidad del servicio de transporte público.

Otros puntos que se sumaron a la plataforma reivindicativa de las protestas, son la crítica a los gastos del gobierno en el Mundial de 2014 y la Copa Confederaciones, contra la corrupción y a favor de mejoras en la salud, vivienda y educación.

Otras ciudades, como Salvador de Bahía, donde este jueves se midieron Uruguay y Nigeria por el pase a semifinales de la Copa Confederaciones, también registraron, en medio a la marcha multitudinaria de "pacifistas", algunos actos de vandalismo y hubo incluso algunos autobuses incendiados. En todas, la policía reprimió mediante el uso de gases lacrimógenos y spray de pimienta.

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