Sin candidatos en la provincia de Buenos Aires, y con listas que parecen lejos de poder dar la gran pelea en Córdoba y Santa Fe, el macrismo vuelve a hacerse fuerte sólo en el bastión que lo vio nacer. El impacto en las aspiraciones presidenciales de Mauricio Macri.
Lo que a mediados de la semana pasada surgió como una posibilidad terminó de confirmarse el sábado con la inscripción de las pre candidaturas para participar de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). El PRO no tendrá candidatos propios para competir por alguna de las 35 bancas que se renuevan en la Cámara de Diputados de la Nación en representación de la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país y clave para las aspiraciones presidenciales de cualquier político.

Entre los distintos aspectos de la incipiente reconfiguración del escenario político que dejó  la inscripción de las pre candidaturas y que terminará de definirse el 27 de octubre próximo con los resultados de las elecciones Legislativas, se destaca la profundización del carácter vecinalista del PRO.

El macrismo esperó hasta último momento por una definición del intendente de Tigre Sergio Massa. Sin embargo el fin del plazo para las inscripciones de alianzas y adhesiones encontró al jefe comunal inscribiendo su Frente Renovador lejos del PRO y del peronismo disidente.

Los intentos de Francisco de Narváez y de José Manuel De la Sota por cerrar acuerdos de último minuto con el PRO y evitar una mayor dispersión del voto opositor también fracasaron ante la resistencia del jefe de gobierno porteño de bajar sus pretensiones en el armado de listas.

Así el macrismo quedó en soledad en dos de los principales distritos electorales del país al tiempo que dejó en evidencia las serias dificultades que enfrenta en el camino de consolidar un armado nacional que sirva de base sólida para las ambiciones presidenciales de su líder, Mauricio Macri.

En la provincia de Buenos Aires, que reúne cerca del 37% del electorado nacional, el PRO no tendrá candidatos propios. Apenas logró colar la pre candidatura de Soledad Martínez, referente de la juventud PRO que va por la renovación de su banca en Diputados, en el sexto lugar de la lista que encabeza Sergio Massa.

El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, abandonó el barco y se acercó al massismo sin pensarlo dos veces. Así planteado el escenario, la pre candidatura del economista Carlos Melconián se revelaba poco y nada auspiciosa. Decidido a evitar una estrepitosa derrota en el principal distrito electoral del país, Macri bajó la lista PRO. No es la primera vez que el jefe de gobierno porteño rehúye la competencia de modo de evitar una derrota. En 2011 y lanzado de lleno a la carrera presidencial Macri resolvió finalmente bajar a la ciudad de Buenos Aires una vez más y buscar la reelección ante los resultados adversos que le arrojaban todos los sondeos de opinión.

En Córdoba, el cuarto distrito electoral del país, tampoco hubo acuerdo con el peronismo disidente. Mientras la lista impulsada por el delasotismo con el ex gobernador Juan Schiaretti a la cabeza pugna por ganar la elección, el PRO intentará apuntalar a su candidato recién llegado a la política: el ex árbitro de fútbol Héctor Baldassi. Aunque no hay todavía sondeos de opinión sobre los cuales comenzar a trazar el escenario electoral en la provincia mediterránea, al macrismo, se prevé, no le será sencillo instalar la candidatura de Baldassi. Además de Schiaretti, deberá competir con la candidatura de Carolina Scotto (Frente para la Victoria) respaldada por una gran cantidad de intendentes cordobeses, mientras que el radicalismo, que dirimirá su candidato para octubre en las PASO, cuenta con otra figura de peso, Oscar Aguad.

En Santa Fe el panorama no es muy distinto. Miguel Del Sel, sorpresa en las elecciones de 2011 deberá demostrar que es un actor político de peso en la provincia y no una mera estrella fugaz producto del marketing. Frente al candidato macrista no sólo se encuentran el ex gobernador Hermes Binner y el titular de la UCR Mario Barletta, sino que también otro ex mandatario provincial, Jorge Obeid, buscará su banca en Diputados encabezando la lista del Frente para la Victoria.

Así planteado el panorama, el macrismo vuelve a ser fuerte sólo en el bastión que lo vio nacer, la ciudad de Buenos Aires. La decisión del ex ministro de Economía de los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, Roberto Lavagna, de bajarse de la contienda electoral le devolvió la posibilidad de conseguir un triunfo que siga, a pesar de las dificultades que enfrenta el PRO para cruzar la General Paz, cimentando las aspiraciones presidenciales de Macri.

Sin embargo, aun cuando logre revalidar títulos en la Ciudad, el macrismo enfrentará a dos años de las elecciones presidenciales el desafío de darle a su propuesta alcance nacional. Sin candidatos en Provincia y arriesgando quedar relegado en la disputa grande en Córdoba y Santa Fe, poco parece aportarle al PRO un triunfo en su bastión para apuntalar las aspiraciones del jefe de Gobierno que en 2015 que, sin posibilidad de reelección, ya no podrá refugiarse otra vez en la Ciudad.