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- 18 de noviembre de 2013 - 17:30

Colón-Rafaela, suspendido en medio de un escándalo

Los jugadores del Sabalero habían decidido no salir a la cancha por falta de pago, pero luego el partido se pospuso dos horas. Sin embargo, el visitante no quiso esperar y así Colón perderá los puntos.
La crisis en Colón de Santa Fe parece haber tocado fondo. Ahora, los jugadores del Sabalero se pusieron firmes y obligaron a suspender el encuentro ante Atlético Rafaela, en medio de una situación insólita en el Cementerio de los Elefantes.

El plantel del conjunto santafesino estuvo reunido hasta último momento con representantes de Futbolistas Argentinos Agremiados con el objetivo de intentar remediar la situación, pero su firme postura se mantuvo y los siete meses que reclaman pudieron más y los jugadores se quedaron en el hotel.

A la hora pautada para el comienzo del encuentro, los jugadores de Rafaela estaban dispuestos a salir a la cancha y negaron la chance de postergarlo hasta las 20.30, la primera posibilidad que se barajó. 

Al mismo tiempo, la voz del estadio le comunicó al público presente que el partido se iba a posponer, por lo que, a esa hora, la confusión sobre cuál sería finalmente el desenlace de esta historia era total.

El árbitro Darío Herrera, a todo ésto, labró el acta correspondiente en el mismo estadio y suspendió el cotejo "ante la no presentación del equipo local", cuando los pocos simpatizantes `sabaleros` que habían ingresado a la cancha ya se habían desconcentrado. 

Ahora, el expediente pasó al Tribunal de Disciplina de la AFA, que resolverá si el encuentro se reprograma para fecha cercana o bien si se aplica el artículo 109 del reglamento y se procede a la "pérdida del partido y descuento de puntos" para Colón. 

Los jugadores sabaleros, en compañía del Secretario General de Futbolistas Argentinos Agremiados (Sergio Marchi), se encontraban reunidos en el Hotel de Campo, situado sobre la autopista Santa Fe-Rosario. 

A su vez, el presidente en uso de licencia, Germán Lerche, se presentó en el Club de Campo para intentar una gestión pero, según coinciden testigos, fue echado del lugar por los jugadores, en un momento de extrema tensión. 

Por otra parte, pese a que la concurrencia al estadio era sensiblemente menor a la habitual, las autoridades de la Unidad Regional Uno de Policía diagramaron un operativo especial de seguridad tanto en las adyacencias del escenario como en el Hotel de Campo. 

Pero la situación tuvo su conclusión cuando el vicepresidente Rubén Moncagatta le decía a la TV Pública que el partido se iba a jugar a las 20.30, en una decisión unilateral que pareció responder más a un deseo del dirigente que a una chance real. 

Paralelamente se conoció en el estadio la renuncia del Secretario de Actas e Información Pública, Pedro Eusebio, uno de los dirigentes que fogoneaba la idea de llamar a elecciones anticipadas para diciembre, una vez desatada la crisis institucional

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