Torneo Final: la ciclotimia de un certamen repleto de sorpresas

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Boca y River navegan en irregularidad, el último campeón San Lorenzo no despega, Racing defrauda y Lanús está último. Mientras tanto, el puntero Colón pelea el descenso.

Antes de arrancar cada torneo, la lista de candidatos aparece casi por decantación. Sin embargo, en este fútbol argentino muchas veces carente de lógica, es cada vez más difícil imaginarse o fantasear qué equipo terminará coronándose al cierre de cada certamen.

Basta con ver la tabla de posiciones de este Torneo Final terminada la quinta fecha para caer en la cuenta de la ciclotimia que sufre la mayor parte de los equipos y de que esa famosa lista de candidatos puede dejar de tener validez en cuestión de sólo algunos partidos.

Boca y River, los dos equipos más grandes del país, son pura irregularidad. El Xeneize navega en el fondo de la tabla con apenas cuatro puntos sobre quince posibles y sin un horizonte claro como para soñar con un despegue.

El Millonario, en tanto, aparece quizás algo más claro. No sólo por sus siete puntos en la tabla, sino también porque dentro de la cancha parece tener una idea algo más pulida que su rival de toda la vida, aunque, por ahora, tampoco terminar de erigirse como serio candidato.

Luego de un arranque con derrota ante Olimpo, el último campeón San Lorenzo ganó tres partidos al hilo y todo parecía indicar que el conjunto de Edgardo Bauza iba a ponerse la pilcha definitiva de aspirante a repetir el título, pero la derrota en el Monumental (segunda en el certamen), lo bajó de la punta y le volvió a sembrar un manto de dudas.

Pero para entender la no lógica de este Torneo Final hay que fijarse quién es el puntero. Colón de Santa Fe, que arrancó el certamen en zona de descenso e inmerso en una dura crisis institucional y que hoy, cinco fechas después, mira a todos desde arriba. Y en soledad.

El equipo dirigido por Diego Osella, para colmo, había arrancado el campeonato con una dura derrota ante Racing en Avellaneda, peros e recuperó casi milagrosamente y metió una racha de cuatro triunfos consecutivos que lo depositaron, con 12 unidades, a la vanguardia de la tabla.

¿Racing? Lo de siempre. Arranque para campeón, con goleada incluida, y luego la debacle: tres derrotas y un empate que cayeron como un baldazo de agua fría para un equipo que, fiel a su costumbre, volvió a decepcionar.

En tanto, Lanús, campeón de la Copa Sudamericana, tampoco se hizo cargo de su mote de favorito y navega en el fondo de la tabla. Lo mismo que el siempre candidato Newell's Old Boys, que pese a haber recuperado algo de terreno sigue abajo de la mitad de la tabla.

Quizás la que mejor le sentó la pilcha de candidato fue a Vélez, un abonado a pelear torneos, que pese a la partida de Ricardo Gareca supo mantener su base e idea y, de la mano de un viejo conocido como José Oscar Flores pelea bien arriba tanto a nivel local como en la Copa Libertadores.

Así las cosas, y con apenas un cuarto del torneo jugado, el juego está más que abierto. Los equipos se pelean por caerse, los grandes no aparecen y los clubes menos pensados miran a todos desde arriba. A esta altura, una vez más, resulta imposible pensar en un máximo candidato a campeonar en un fútbol argentino en el que la ciclotimia vuelve a ser moneda corriente.

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