“Recta final y cada vez con más egos” dijo Jorge Rial al comienzo de la atípica noche de domingo, en una gala de expulsiones con Jacqueline Dutrá, Robertino Tarantini y Pablo Tamagnini esperando para saber quién saldrá de la casa de Gran Hermano Famosos.
Primero se lo vio a Tarantini, fluctuando entre el deseo de irse y el placer que le proporciona autonominarse con la decisión de la gente que lo mantiene dentro de la casa. En cambio Dutrá, tratando de explicar su nominación, especulaba que la situación en que se encuentra se debía a que dejó de limpiar la suciedad de todos sus compañeros. Y por último Pablo, preguntándole a todos qué debía cambiar, qué les molesta de su personalidad, y después en el confesionario diciendo “Si quieren guerra acá hay un soldadito”.
Y algo de razón tiene para adoptar el tono belicoso, ya que casi todo el resto de los integrantes de la casa lo tiene en la mira, principalmente por el excesivo protagonismo del ex “Operación triunfo”.
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Pero astuto, Pablo Tamagnini buscó desviar la atención que lo tiene como protagonista. Por eso empezó a hacer todo tipo de comentarios adversos sobre Diego Leonardi, centrados en el pasado del remisero.
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Y siguieron las fricciones y las críticas cruzadas, en una especie de todos contra todos, aunque por ahora las mujeres siguen fuera de la pelea. Los conflictos fueron tantos que es imposible describirlas, con las alianzas y cambios de bandos que no respetan ninguna afinidad, solo la conveniencia, pero con dos instigadores de la tensión en el grupo: Carlos Nair y Jorge “Locomotora” Castro.
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