Acusaciones de coimas en Pinamar: La tele quedó en off-side

Enviados especiales, móviles en vivo, interminables coberturas desde la Costa Atlántica: ninguno de esos recursos utilizó la TV para adelantar que algo venía oliendo mal en la paradisíaca localidad bonaerense. ¿Quién decidió que cuando “estalla el verano”, la información política se debe retirar a los cuarteles de invierno?

Esta mañana, encendiste la tele y te desayunaste con un balde de agua turbia: en la paradisíaca Pinamar, que la tele venía mostrándote desde el comienzo de la temporada estival, con móviles en vivo, enviados especiales y detalles nimios sobre los turistas en vacaciones, estalló un escándalo judicial de proporciones en el que fueron acusados el intentende Roberto Porretti y el secretario de Gobierno y Hacienda del municipio, Aldo Leonian. Se habló de “coimas”, “intento de cohecho”, “delito de extorsión”: un verdadero escándalo. ¿Qué sabía o informaba sobre tamaño problema? Nada de nada.

Horas más tardes, la tele te contó que el intendente permanece en libertad tras haber interpuesto un pedido de eximición de prisión ante la orden de la Justicia de Dolores para detenerlo. Por su parte, Leonian, fue detenido en el marco de la misma causa. Teniendo en cuenta que el actual intendente de Pinamar, candidato de Frente para la Victoria, asumió el cargo el 10 de diciembre último, tras ganarle en las urnas al vecinalista Blas Altieri, está claro que cuando los móviles de la TV desembarcaron en la costa Atlántica para cubrir la temporada, algo ya debía de oler mal en la ciudad de los pinos y el descanso. Pues bien, ninguna de esas sospechas se puso a investigar la tele. O al menos, no dieron muestra de estar haciéndolo.

¿Qué mostraron en cambio? Notas de color con turistas repitiendo hasta el hartazgo cómo y cuánto disfrutan; un sinfín de jovencitas exhibiendo sus gluteos firmes; los intendentes de las diversas localidades oficiando como promotores de las bondades turísticas de la zona; algún que otro robo en el marco de lo que llamaron “la ola de inseguridad” en Pinamar.

Pregunto: ¿quién y cuándo eximió a los movileros de la tele del deber de comportarse como periodistas, es decir, de buscar las noticias más allá de los lugares comunes? ¿Quién y con qué criterio decretó en la TV argentina que las noticias se agotan en los policiales ajenos a la política? ¿Dónde está escrito que al grito de “estalló el verano”, las informaciones relacionadas con la vida institucional de la Argentina se deben retirar a los cuarteles de invierno? ¿Quién alentó a los cronistas enviados a las zonas de veraneo a disfrutar de las largas vacaciones del 2008, limitándose a recorrer sitios hermosos, averiguar dos o tres precios de los alquileres, cubrir peleas y romances de verano y lamentarse por el estado del clima en los días sin sol?

La televisión cumple dos funciones: entretener e informar. Ambas son nobles y necesarias, pero la primera no debería suprimir la segunda. Si eso ocurriera, los televidentes, que no somos otros que los ciudadanos de un país democrático, estamos en problemas. En una cultura televisiva dominada por la ambición de hacer de casi todo un show, hay un peligro serio: la confusión de roles. Nadie le pediría a “Showmatch” ni a las tiras de ficción ni a los reality shows ni a las sitcom ni a los ciclos de cine ni a las novelas de la tarde que se dediquen a ejercer el periodismo. De un modo análogo, nadie quedaría conforme si las señales de noticias y los noticieros de los canales abiertos se limitaran a ver el lado divertido, curioso, glamoroso o meramente policial de la realidad nacional. Y, lamentablemente, algo de eso está ocurriendo este verano.

El asesinato Rosana Galiano se adueñó de los segmentos informativos durante buena parte del mes de enero. Después, llegó otro policial, el del relacionista público Gaby Álvarez, en éste caso, con la explotación del supuesto glamour que porta el detenido, acusado por la muerte de dos personas en un accidente de tránsito, personas de las que la televisión, ya casi no habla, como bien dijo Chiche Gelblung, en “Impacto Chiche”, el domingo último, por Canal 9.

El hecho de que la tele quedara en off-side con el caso de la supuesta corrupción en Pinamar me lleva a hacerme dos preguntas: ¿Será esto apenas un traspié veraniego del que la tele se recuperará apenas comenzado o el otoño? ¿O estaremos, en cambio, ante una pantalla chica que irá raleando cada vez más el lado oscuro de la política argentina para centrarse, de lleno, en el deporte, el espectáculo, las andanzas de criminales y ladrones o los entuertos amorosos de ricos y famosos?
Te conté lo que pienso; contame, ahora, qué opinás vos.

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