Afirman que Carrascosa no quería una autopsia
* En una nueva jornada del juicio, se acusó a la familia de María Marta García Belsunce de intentar evitar la presencia policial y que se le practicara una autopsia a la mujer.
*Una testigo dijo que el viudo Carlos Carrascosa no quería que la investigación llevara a un suicidio u homicidio.
*Hubo una amenaza de bomba que demoró una hora y media el inicio de la jornada del juicio.
El juicio oral que se sigue por el crimen de María Marta García Belsunce giró ayer en torno a la acusación de que su familia pagó para que tras el homicidio no se practicara una autopsia e impidió que la Policía ingresara al country Carmel para intervenir en el hecho.
En la cuarta jornada del proceso contra Carlos Carrascosa, viudo de la víctima, el Tribunal Oral en lo Criminal 6 de San Isidro incorporó como pruebas las declaraciones indagatorias de Nora "Pichi" Burgués de Taylor y de Sergio Binello, amigos de la familia y éste último, procesado por encubrimiento.
Además, se leyeron dos careos, uno que "Pichi" mantuvo con Inés Ongay, una amiga de María Marta de Bariloche, y otro de Binello con Alberto White, presidente del country, de los cuales surgieron múltiples sospechas que llevaron a acusarlos de colaborar para encubrir el asesinato.
Ongay aseguró que tras la muerte de María Marta, charló con la veterinaria Taylor sobre lo ocurrido, porque a ella no le "cerraba" lo del accidente en la bañera, la versión que siempre sostuvo la familia.
Según la testigo, Taylor le dijo: "El Gordo (en referencia a Carrascosa) pidió dos cosas: que no se la llevaran ni le hicieran autopsia porque esto podía abrir en un suicidio o en un homicidio y se arregló y pagamos para que se hiciera lo que el Gordo quería".
"Yo sentí que no habían hecho bien las cosas, que no se siguió el ABC para estos casos y tuve la sensación de que la habían matado", agregó la mujer.
Taylor, en cambio, dijo que jamás había escuchado ese "disparate" y, por lo tanto, no lo podía haber dicho: "Nunca particularmente pagué nada ni vi a nadie pagar nada. Ni siquiera la Coca Cola que se sirvió en el velorio", remarcó.
Sobre el rol que cumplió en la casa al llegar y hallar a su amiga sin vida, relató que llevó un par de toallas rojas y azules de la cocina al lavadero, luego de que le explicaran que se habían usado para limpiar el baño en el que María Marta había caído.
Luego contó que junto a Carrascosa se sentó al lado de la víctima en el piso, pero no advirtió que tuviera ningún "agujero" en la cabeza, sino sólo un hematoma en la frente y el brazo, por lo que la tapó con una toalla hasta el pecho y aceptó lo que le estaban diciendo.
Sin embargo, reconoció que Diego Piazza, un estudiante de medicina que intentó reanimar a la víctima antes de que llegaran los médicos dijo "hay que hacer una autopsia porque tiene un agujero en la cabeza".
La otra declaración que compromete a la familia es la de White, quien asegura que tras la muerte de María Marta la guardia del country le informó que un móvil policial estaba yendo al lugar y decidió avisarle a Carrascosa, pero fue atendido por el vecino Binello.
Según White, Binello se mostró enojado, le preguntó quién había llamado a la policía, él le respondió que suponía que los médicos y le ordenó: "No los dejes entrar, si es necesario coimealos".
"Me sentí mal, apretado, lo sentí como una orden", aseguró el presidente del country, quien aclaró que nunca llegó ningún patrullero porque Horacio García Belsunce, hermano de la víctima, le pidió al comisario mayor Angel Cazafus que no fueran, según le relató después el mismo Binello.
El vecino, en tanto, intentó relativizar la declaración de White y dijo que él no le dio ninguna orden sino que le pidió que hiciera "lo posible para que la policía no entrara a la casa porque era un pandemonium, con todos los familiares llorando".
Otra de las declaraciones que se leyeron y compromete a la familia es la de Guillermo Bártoli, cuñado de María Marta, quien reconoció que dijo que la mujer había muerto en un departamento de Capital Federal, pero aseguró que lo hizo para poder enterrarla en el cementerio de la Recoleta.
Según la acusación del fiscal Diego Molina Pico, Bártoli fue el artífice del certificado de defunción "trucho" en el que constaba que María Marta había muerto de un paro cardiorrespiratorio no traumático en un domicilio de la calle Junín de Capital Federal, cuando en realidad había tenido una muerte traumática y en su casa de Pilar.
En su indagatoria durante la instrucción, Bártoli aseguró que en la funeraria Casa Sierra le explicaron que "para poder enterrarla en la Recoleta necesitaban que haya fallecido en Capital o que tuviera un domicilio en Capital".
"No le di importancia y les di el domicilio de la madre (de María Marta) en Capital", dijo en su declaración el cuñado de la víctima.
El fiscal también lo acusa de haber sido quien entregó a la masajista Beatriz Michelini y a uno de los médicos, los elementos para hacer la limpieza de lo que era una escena del crimen.
Sobre este punto, Bártoli explicó que fue el propio médico Juan Ramón Gouvry Gordon -el primero en revisar el cadáver y también acusado de encubrimiento-, quien le dijo "vamos a limpiar el baño por el dolor de la familia" y que entonces él les entregó un balde y un trapo.
El crimen de María Marta ocurrió el 27 de octubre de 2002 en una casa del country Carmel de Pilar y, si bien los familiares de la mujer dijeron que la muerte se produjo cuando la mujer cayó en la bañadera, una autopsia posterior reveló que presentaba seis balazos en la cabeza.
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