Ahora ser maníaco tiene sus ventajas
*La velocidad del pensamiento, característica de la etapa maníaca del trastorno bipolar, podría hacernos más felices, pujantes, creativos y seguros de nosotros mismos.
*La conclusión surge de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos.
Desde 1980 y según estableciera en su momento el DSM-III (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, del inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), el término trastorno maníaco-depresivo fue reemplazado por el de trastorno bipolar. A grandes rasgos, esta enfermedad se caracteriza por una alternancia discontinua de períodos de depresión, fases de manía y estados de completa normalidad que pueden prolongarse durante años.
Tomando como base la relación entre el pensamiento acelerado y el estado de ánimo positivo observado en los casos clínicos de manía, dos psicólogos norteamericanos lograron inducir pensamientos más rápidos y conducir a la gente a sentir algunas de las otras experiencias también asociadas con las fases maníacas. En consecuencia, pudieron confirmar que la velocidad del pensamiento afecta el humor de las personas.
Para examinar esta cuestión, la psicóloga Emily Pronin y su colega Daniel Wegner manipularon experimentalmente el ritmo de lectura de 144 estudiantes universitarios (66 mujeres y 78 varones) de la Princeton University.
La mitad de los participantes debieron leer oraciones a un ritmo veloz (dos veces más rápido que una lectura normal) y la otra mitad a un ritmo lento. Luego, todos por igual completaron un cuestionario de valoración de su estado de ánimo, nivel de energía y autoestima. Por otra parte, algunos estudiantes leyeron oraciones que eran muy depresivas en su contenido (por ejemplo, “Deseo ir a dormir y nunca más despertarme”), mientras a otros les tocó en suerte expresiones exultantes (por ejemplo, ¡Guau¡ ¡Me siento genial!).
Los investigadores descubrieron que —más allá del contenido de las oraciones— los participantes se sintieron mucho más felices, dinámicos, creativos, poderosos e imponentes cuando leyeron a un ritmo rápido que cuando lo hicieron de una forma lenta.
Incluso la gente que leyó frases tristes pero a un ritmo rápido, también se sintió relativamente más feliz. En síntesis, el efecto producido por un pensamiento acelerado fue tan poderoso como el efecto de los contenidos.
El hallazgo establece un panorama muy promisorio tanto para la aplicación práctica en la clínica como en situaciones de la vida cotidiana. Como señalan los autores “Quizás la simple manipulación del pensamiento acelerado pueda servir para mejorar el estado de ánimo de las personas, la autoestima, los sentimientos de creatividad, de poder y el nivel de energía.” Asimismo “deja planteado el interrogante de si la manía puede originarse más como un desorden del pensamiento que como un desorden del estado de ánimo”.
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