Un destello de Michael Ballack, quien con un zapatazo desde 20 metros metió la pelota en el arco, fue suficiente para que Alemania llegue a los cuartos y despedir de la Eurocopa con dignidad a Austria.
La selección austríaca fue voluntariosa, pero tropezó con algunas limitaciones técnicas que la alejan de la elite en los grandes partidos.
Alemania tuvo, sobre todo, dudas. La derrota contra Croacia hizo mucho daño y ni la terapia de grupo a la que se sometió el equipo tras ese revés la sacó del embrollo.
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Con Michael Ballack rodeado en todo momento de contrarios, no hubo quien asumiera la dirección y copió el juego del rival. Mucho balón largo y poca precisión.
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Austria no mostró mucho más. Una caída de Erwin Hoffer ante Christoph Metzelder, un disparo lejano de Rene Aufhauser y otro remate de cabeza forzado de Christian Fuchs fueron todo su argumento.
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Sin mucho ritmo, con muchas faltas y menos ocasiones, fue el español Manuel Mejuto González el que decidió animar la fiesta y expulsó a ambos técnicos antes del descanso, después de que estos se cruzaran en una discusión con el cuarto árbitro de por medio.
Sin entrenadores en el banquillo, la favorecida fue Alemania y, sobre todo, Ballack, que resolvió el partido al comienzo del segundo tiempo, con un gran golpe desde 20 metros que envió al arco de Macho.
Ahí se acabó el morbo y gran parte de la emoción, porque con el marcador a favor la selección germana ya no se iba a dejar sorprender, ni Austria estaba en condiciones de ponerla en apuro.
Los locales no lograron más que seguir sumando tiros de esquina, en busca de una acción afortunada que no llegó.
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