Qué es el coipo, el exótico animal que apareció en La Boca

El animal se parece a la nutria y vive en humedales. Puede medir hasta un metro de largo y pesar hasta 20 kilos. En Argentina es víctima de la caza para comercializar su piel.

Luchito es el nombre del coipo hallado en una terraza del barrio porteño de La Boca, un mamífero similar a la nutria que habita en ríos y distintos tipos de humedales, originario de Argentina.

Se estima que este mamífero habitaba en la Reserva Ecológica de la Costanera Sur y, ante la ausencia de personas en las calles por la cuarentena, salió a dar un paseo por las afueras de su hábitat.

En La Boca no es normal verlo, pero sí ocurre en el Tigre. También se encuentra en Chile, en Paraguay, en el noreste argentino y otras partes de Sudamérica, donde es víctima de la caza ilegal de especies silvetres por su piel. Hace una década, además, ingresó aCatalunya procedente de Francia y los están matando porque los consideran una plaga.

Su aspecto físico

De cola larga y escamosa parecida a la de las ratas, es un roedor que pesa entre 4 y 10 kilos (puede alcanzar los 20 kilos) y llega a medir 60 centímetros de largo, con una cola de 30 a 45 centímetros y ojos y orejas pequeñas. Su pelaje es en tonos marrón oscuros y brillantes, con una capa de pelo gris debajo.

Un detalle curioso es que se adapta fácilmente al agua por la posición de sus mamas, colocadas a lo largo de ambos lados, en el dorso. Esto le permite a la hembra nadar mientras le da de comer a sus crías, cuya lactancia dura ocho semanas. Los bebés nacen con los dientes ya desarrollados y al segundo día ya son capaces de nadar. Su cola, larga y redondeada en la punta los ayuda a navegar.

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Caza ilegal y ecosistema

En la cadena alimenticia, es uno de los herbívoros en ambientes de humedales (se alimentan de tallos, raíces, cortezas y granos) y sus predadores son el zorro y el puma. Su principal causa de muerte, además, es la caza ilegal y los atropellos. En la década de los 80, incluso, se encontraba amenazado a causa de la cacería para comerciar sus pieles. Si esto no ocurre, en libertad pueden vivir hasta seis años.

Maltrato animal y liberación

En 2018, en el Tigre se secuestraron más de 180 productos del tráfico ilegal de fauna, entre ellos un cráneo de copio. Esa no era la primera vez que un grupo de personas carecían del permiso para incautar estas especies, actividad regulada en la ley 22.421 de Conservación de la Fauna.

En 2015, la Fundación Temaikèn y la Dirección de Fauna Silvestre de la Nación, rescataron a cuatro copios víctimas del tráfico ilegal. Los recuperaron durante un año y luego fueron devueltos al Paisaje Protegido Delta Terra en Tigre, administrada por la Fundación Félix de Azara.

Los coipos habían sido incautados de la Feria de Pompeya el 12 de abril de 2015 por la Dirección de Fauna Silvestre del Ministerio de Medio Ambiente. De los siete rescatados, 3 no lograron sobrevivir debido a las condiciones deplorables en las que se traficaban: espacios pequeños, hacinamiento, mala dieta y falta de higiene, aire y agua.

Su presencia ha sido objeto de investigaciones, como una del Conicet en 2015, para determinar si había una posibilidad de que se conviertan en plaga en el Tigre por la falta de predadores naturales y la alta vegetación, entre otras condiciones. La idea era prevenir el avance del animal y compatibilizar su preservación con el desarrollo de la vida humana.

Por el comercio de su piel en el mundo, se ha multiplicado su crianza incluso en ambientes domésticos, provocando mutaciones. En Argentina, se catalogó de “vulnerable” por la destrucción de su hábitat natural y la caza excesiva.

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Su aparición en España

En 2019, una noticia sobre la presencia del coipo en Catalunya se esparció por el mundo. Santiago Palazón, biólogo del servicio de fauna y flor del Departamento de Territorio y sostenibilidad de la Generalitat, contó que, frente a la plaga de este animal, el gobierno regional había realizado matanzas con trampas en el Parque Natural dels Aiguamolls de L’Empordá.

El problema, aseguran desde España, es que el coipo es una amenaza para el ecosistema por su alimentación de cultivos, como los arrozales. En algunas zonas de Francia también se han vuelto una plaga.