ATAÚDES CON ESTILO
*Se realizó la primera exposición de ataúdes en el mundo.´
*Algunos fueron creados con forma de mesa o estanterías para libros explicando que no vale la pena comprar algo que sólo se va a utilizar un día.
El fin de semana se realizó la primera exposición en Estados Unidos, y quizás en el mundo, dedicada íntegramente a las urnas funerarias y ataúdes. Se inauguró en una galería de arte en Sonoma, al norte de San Francisco, en Estados Unidos.
Sus obras en cerámica, madera, cristal o incluso papel biodegradable mezclado con cenizas de viejos robles cuestan entre US$ 800 y US$ 1.200. Por un lado son objetos decorativos de primera clase y, por el otro, albergan esos fragmentos mínimos que alguna vez fueron una persona.
La galería se aloja en la pequeña localidad de Graton, en Sonoma, un condado conocido por su sofisticada hostelería y sus buenos vinos.
"El arte y la belleza sirven para aliviar la ansiedad", señala Maureen Lomasney, artista y propietaria de la galería.
Las raíces de esta iniciativa se encuentran en la web Funeria, en donde se venden piezas de arte funerarias.
Lomasney decidió crear Funeria cuando supo de las elevadas tasas de cremaciones en Estados Unidos y observó que las urnas que se venden en sitios como Urnmall o Urnexpress dejan mucho que desear, incluso cuando se está muerto.
Las urnas de diseño constituyen, por el momento, una minúscula parte de la industria funeraria, que mueve US$ 11.000 millones al año en el país.
Hace diez años, el 21,1% de los estadounidenses optaban por ser cremados en lugar de enterrados, un porcentaje que ha crecido enormemente, hasta situarse en un 32% en el 2005 y más de la mitad para el 2025, según las proyecciones de la asociación que reúne a la industria de EE.UU.
Por otra parte, la creciente demanda por la personalización también ha llegado a este campo, especialmente entre la generación de las personas que están en la edad donde se empieza a pensar en estas cosas.
Como señala Stephen Prothero, el autor de Purificado por el fuego: historia de la cremación en América, si se tiene una vida diferente a la del montón, es natural que se aspire a evitar una muerte ordinaria y, cabría añadir, una urna ordinaria.
Los ataúdes de última generación pueden usarse como mesas de salón para servir el café a las visitas o estanterías para libros o CD durante decenas de años antes de acompañar al difunto a la otra vida. Sus partidarios señalan: ¿por qué utilizar por un sólo día un producto caro, al que se podría sacar partido durante toda la vida?
Hace una década sólo se les permitía a las funerarias vender ataúdes. Un cambio en las leyes para eliminar el monopolio permitió que esta peculiar moda comenzase a prosperar. Desde entonces, cualquier negocio puede vender estos productos, lo que permite que los clientes puedan disfrutar, por adelantado, de su último hogar.
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