Tras el atentado, sale a la venta el nuevo número de Charlie Hebdo
Con la controvertida tapa en la que se ve a Mahoma llorando y con la leyenda "todo esta perdonado", el semanario satírico francés vuelve a vivir. El nuevo número estará dos semanas en los kioscos y contará con traducciones en inglés, español, árabe, italiano y turco.
Es el mismo Mahoma que, a menudo presente en las páginas de la revista, motivó el incendio intencionado del periódico en 2011 y la masacre del pasado miércoles. Y pese a todo, un "simple dibujo".
"Un dibujo para mirar el mundo con distancia" porque "Charlie", recordó el dibujante, "consiste precisamente en eso, en tomar distancia". En un hombre que llora. "Y sí yo soy 'Charlie', yo soy poli, yo soy judío, yo soy musulmán y también soy ateo", reivindicó.
Antes, Luz había tomado la palabra para recordar que, en su opinión, un dibujante se sirve del lápiz porque es más torpe con la palabra. Pero no era verdad.
Con voz entrecortada y en un discurso trufado de lucidez, consternación y, claro, humor, el autor de la portada del "Charlie Hebdo de los supervivientes" avisó que los dibujos, las caricaturas, no son más que una forma de "relatar un mundo complicado, absurdo".
"Pensamos que dibujar nos protegería de la ineptitud, pero no fue así", prosiguió en un silencio apenas roto por el disparador de los fotógrafos.
Junto a Luz, armado de una sonrisa, el redactor jefe Gérard Biard certificó "el futuro de Charlie Hebdo".
Según detalló Biard, el número especial, el 1.178 del semanario, se mantendrá al menos dos semanas en los quioscos, estará disponible en 25 países y, además de en francés, contará con traducciones en inglés, español, árabe, italiano y turco.
Los beneficios generados por el primer millón de ejemplares serán íntegramente destinados al semanario, que tampoco abonará los costes de distribución después de que el sector decidiese ofrecer sus servicios de forma gratuita.
"No sabemos cómo, pero 'Charlie' seguirá existiendo -aseguró Biart- sin interrupción, empezando a partir de mañana (por hoy)".
De rostro afable y reacio a tomar el micrófono, Patrick Pelloux asentía, tomaba la mano de Luz. Éste cambió de pronto el semblante, amagó una sonrisa y, en alusión al número especial que hoy toma las calles, prometió que, en cualquier caso, "vamos a reír".
"Este drama ha servido para que volvamos a manifestarnos, hacía mucho tiempo que no salíamos a la calle", reflexionó Luz, antes de exhortar a mantener vivo el espíritu de "Charlie", a transformarlo en periódicos, en letra impresa. Y a fin de cuentas, a transformarlo en papel. "Volvamos a los quioscos, porque si podemos mantenerlos con vida, si podemos conservar el papel, si logramos dar vida a las ideas y los dibujos, en Francia y en todos los rincones del mundo, entonces habremos ganado", culminó.
Cuando dejó de hablar, sobre la mesa no solo lloraba la caricatura de Mahoma. Entretanto, la prensa aplaudía.
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