Un hombre voló por el aire cuando su casa de Tres Arroyos explotó por una pérdida de gas
Un explosión uerte asustó a los vecinos de la calle Rauch al 200 de la ciudad de Tres Arroyos. Una casa había estallado y su dueño estaba tendido en el medio de la calle luego de haber volado literalmente por el aire.
La víctima es Ezequiel Barragán, de 24 años, que fue expulsado por una terrible explosión en su domicilio. La causa parece haber sido una acumulación de gas.
Barragán terminó contra la luneta de un auto estacionado en el ingreso a una casa calle por medio. El hombre, quien resultó con lesiones en la cara, las piernas y las manos a causa de las quemaduras y golpes, entró consciente a la guardia del Hospital Pirovano de aquella ciudad donde se le hicieron las primeras curaciones.
La primera versión cuenta que Barragán no había ido a trabajar, su jefe y una compañera de trabajo fueron a buscarlo, pero no hubo respuesta cuando tocaron timbre.
Más tarde volvieron a pasar. Golpearon la puerta, tocaron timbre nuevamente y tampoco hubo respuesta, pero esta vez notaron algo diferente: la llave estaba puesta del lado de adentro y el auto estaba afuera, lo que les hizo pensar que el hombre estaba en la vivienda. Como no hubo respuesta volvieron a retirarse.
Uno de sus compañeros de trabajo, quien fue a su casa dos veces esa mañana, mencionó que "percibía olor a gas", pero no creyó que era de la misma casa. A los 10 minutos de que ser fueron, voló todo por el aire.
En la vereda de enfrente de la casa de Barragán vive Jorge Aparicio, que había dejado su auto, un Fiat Palio rojo como ingresando al garaje de su casa. El cuerpo de Barragán que voló por el aire golpeó contra la puerta del baúl del auto y rompió la luneta.
Jorge Aparicio dijo a minutouno.com que “el muchacho estaba algo quemado y muy aturdido por la explosión”.
“Fue un susto grande, creí que el chico había salido por la puerta de la casa en el momento de la explosión, pero no, parece que voló por el techo”.
La casa, que era alquilada, quedó totalmente destruida. Después de la tremenda explosión, volaron chapas y escombros que cayeron en los alrededores, en el patio del vecino y en la calle.
Si bien trascendió que el joven no pasaba un buen momento personal, aún no se habla de la hipótesis de intento de suicidio. Según los últimos reportes desde el Hospital Ezequiel Barragán, se encuentra estable y lúcido, internado en el área de Clínica Médica del Centro de Salud Municipal.
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