BAR DE HIELO

*Como no hay nada mejor que un poco de hielo para combatir el calor del verano en Ciudad del Cabo, acaban de inaugurar el "Ice Lounge", un bar construido con 60 toneladas de hielo importado de Canadá.

EFE
Por EFE

El "Ice Lounge" está situado en el puerto de Ciudad del Cabo, al lado del dique seco y de los muelles donde atracan barcos de pesca. Es una ubicación perfecta no sólo por la vista, sino también porque el puerto pesquero utiliza mucho hielo para conservar el pescado.


Si algo caracteriza al bar, de 200 metros cuadrados, es que el ambiente no es necesariamente muy cálido: la barra, los asientos, las mesas y hasta algunos vasos son de hielo.



 


La temperatura interior oscila entre los 6 y los 10 grados bajo cero.    


 


La temperatura interior oscila entre los seis y los diez grados bajo cero. Algunos camareros sirven las copas tiritando, a pesar de que llevan gorro y guantes, y que cada 40 minutos son relevados por sus colegas de la barra del patio de afuera.

Al cliente se le cobra unos US$11por la entrada, pero se le ofrece un poncho con capuchón, unos guantes y hasta unas botas, además de una copa a cuenta de la casa con vodka o ginebra, por lo menos para que vaya entrando en calor.

"Es el bar más grande del mundo construido con hielo", dice a Efe David Botha, un ingeniero mecánico retirado y copropietario del establecimiento.

"El concepto apareció por primera vez en Suecia, donde hay un hotel de hielo, y también hay otros bares de hielo en Londres, Milán, Australia y Nueva Zelanda", agrega.

    Los dueños del bar han pagado casi US$ 40.000 para importar las 60 toneladas de hielo traído en contenedores desde Canadá.

Los dueños del bar han pagado casi US$ 40.000 para importar las 60 toneladas de hielo traído en contenedores desde Canadá.

Al tacto, el hielo no parece estar frío ni mojado, y a la vista tiene un color gin-tonic, un poco azulado y fosforescente, con una luz que parece salir del propio hielo.

Además, los bloques son tan transparentes que hay una pantalla plana gigante detrás de una de las paredes.

Aunque parezca mentira, el frío hace que la gente sea más simpática de lo normal y aporta un fácil tema de conversación para alternar, ligar o, al menos, para romper el hielo.

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