Belsunce - Dalmasso: vivir y morir en un country

*El asesinato de Nora Dalmasso recuerda la muerte de María Marta García Belsunce.
*Diferencias y similitudes de dos casos dignos de una novela policial.

De nuevo es el entorno lujoso, prolijo y perfecto de los countries el que enmarca la escena de un crimen. El domingo pasado Nora Dalmasso apareció ahorcada en un coqueto barrio de Río Cuarto, Córdoba y cuatro años atrás, en octubre de 2002, se descubría el cuerpo de María Marta García Belsunce, en un exclusivo barrio de Pilar.

Nora Dalmasso tenía 51 años. María Marta García Belsunce, 50. Ambas eran mujeres activas: Nora trabajaba en la empresa de su padre, María Marta era socióloga y vicepresidenta de Missing Children Argentina.


Las dos pertenecían a familias tradicionales y eran miembros de la clase alta, cada una en su localidad: Nora vivía en una lujosa casa con pileta en el exclusivo barrio Villa Golf de la ciudad cordobesa de Río Cuarto. María Marta ocupaba una casa del country Carmel, en Pilar, provincia de Buenos Aires. Tanto Nora como María Marta eran mujeres elegantes con una amplia vida social.

Los maridos de las dos mujeres eran profesionales muy reconocidos: Marcelo Macarrón, el esposo de Nora, es médico traumatólogo. Carlos Carrascosa, el marido de María Marta, es abogado.



Nora vivía en una lujosa casa con pileta en el exclusivo barrio Villa Golf de la ciudad cordobesa de Río Cuarto. María Marta ocupaba una casa del country Carmel, en Pilar, provincia de Buenos Aires. 


Las dos murieron rodeadas de lujo.    



En las dos causas parece haber vínculos oscuros con gente de poder: una de las hipótesis que se manejaron es que detrás de la muerte de la socióloga haya un entramado relacionado con la droga en el que Carrascosa tendría mucho que ver. Por otra parte, la familia de María Marta, gente de dinero y poder, quedó seriamente involucrada en el caso que aún se encuentra sin resolver y donde el principal sospechoso sigue siendo el marido de la víctima. En relación a la muerte de Nora, quedó imputado un funcionario: Rafael Magnasco, secretario privado el Ministro de Seguridad de Córdoba, quien se presentó voluntariamente para que le realicen un examen de ADN y se declaró inocente.

La diferencia principal podría encontrarse en la disposición de la familia para resolver el crimen: los allegados a María Marta se ocuparon de borrar las huellas, consiguieron un certificado falso en el que decía que la muerte había sido por causas naturales y tiraron al inodoro un supuesto “pituto”, que terminó siendo la prueba de un sexto disparo –porque la muerte natural de María Marta incluyó cinco tiros en la cabeza-. En el caso de Córdoba, el marido, que estaba en Punta del Este, pide a los cuatro vientos el esclarecimiento de los hechos a pesar de que la muerte de su mujer reveló una historia de infidelidad.

Sin duda, dos casos que tienen todos los componentes de una buena novela policial: sexo, dinero, poder y suficiente misterio. Habrá que ver si, al final, se descubre al asesino.

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