BUENOS AIRES TE AMA

*T. Night, nuestro blogger de la noche, nos cuenta qué hay de nuevo en la ciudad y qué hicieron los que no pudieron irse para Semana Santa.
*Además, por qué Buenos Aires tiene "ese no se qué" para los turistas del mundo.

Si hay algo de lo que no me puedo quejar y de lo que estoy agradecido, es de estos nueve días de salidas consecutivos (al estilo verano en la costa). Creo que es algo que todo el mundo extrañaba (ya sea para descansar o salir), a pesar de que el verano nos dejo hace menos de un mes.

Sabiendo que el lunes era feriado y sumando los cuatro días de Semana Santa, decidí acoplar ese martes y miércoles hábiles para noctambular de corrido. De paso, también dediqué un tiempo para aparecer por algunos lugares a los que ya no voy con frecuencia.

La recorrida comenzó el viernes en el lugar que acostumbro ir con mis amigos: Mint. Teníamos nuestra mesa reservada en el VIP y al ritmo de la música que pasaba el dj, las copas de champagne y unas cuantas promotoras que nos acompañaban, disfrutamos de la primera gran noche. Igualmente, decidí no terminarla tan tarde, ya que me esperaba mucho para los días siguientes, así que a eso de las 7 de la mañana me fui.

Llegado el sábado, decidí pasar por un boliche que hacía rato no pisaba: Opera Bay. La sorpresa fue grata, porque me encontré con un lindo ambiente, mujeres una mas bonita que la otra y me recordó mucho a lo que fue en el 2004, su mejor año. Opera tiene una infraestructura imponente y lo considero como uno de los boliches más lindos. La pista al aire libre con vista la río es hermosa y  ver el amanecer mientras bailás con una señorita de una mano y una copa de champagne en la otra, es impagable.

El domingo se hizo día de salida nuevamente, es por eso que terminé yendo a otro de mis lugares de cabecera: Rumi. La lluvia no fue un factor que impidiera que la disco estuviera llena como siempre (Aunque para mi gusto, demasiados hombres para la cantidad de minas que había).

Se sabe que los lunes son días jodidos para las salidas porque no hay tantas variantes. Pero eso no fue inconveniente para nosotros que fuimos por un poco más de chupé (la definición del término Simpsoneano la pueden checkear en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=irpG9LkEKK0&mode=related&search ) y arrancamos en busca de extranjeras con ganas de de pasarla bien en algún bar de Buenos Aires. Primero pasamos por Recoleta y nos topamos con la nueva zona roja de la ciudad. Un cabaret al lado de otro, lleno de casados piratas de edad avanzada que salieron de trampa y de extranjeros dispuestos a pagar los 100 dólares que piden de “regalo” las chicas. Luego de permanecer un rato ahí, partimos para el Kilkenny de microcentro para encontrarnos con lo que andábamos buscando.

Rumi se transformó en una buena elección para los martes, y fue mi destino, tras un previo paso por Jobs. El ambiente es mucho mas distendido, la gente hetero, homo y bisexual convive con alegría y clima de fiesta ahí dentro y nadie molesta a nadie. Es algo diferente a lo que acostumbramos a ver los fines de semana y me recordó mucho  al ambiente que solía haber en las fiestas de música electrónica hace muchos años, cuando no eran tan populares. Igual no me quedé hasta muy tarde para reservar energías para todo lo que se venía.

En la noche del miércoles me dieron ganas de escuchar buena música electrónica, es por eso que terminé yendo a Crobar. El lugar sintió el éxodo turístico a distintos puntos del país, por eso la capacidad estaba sólo a un 50 por ciento. Igualmente, a veces prefiero que no haya tanta gente para poder bailar cómodo sin necesidad de recibir empujones o que te vuelquen algún trago encima.

Llegados el jueves y el viernes, lo mejor que podíamos hacer eran fiestas en una casa. Nuestras conocidas más bonitas, decenas botellas de champagne con energizante y una pileta climatizada en el jardín fue de lo más parecido que viví en mi vida a una típica fiesta menemista de la década del 90 (fuera de Punta del Este, obvio). Fue todo muy profesional, hasta había proyector con pantalla gigante. Creo que no vale aclarar y entrar en detalle de como terminó la noche para todos con tantas mujeres y tanto champagne. Fue lo mejorcito de esta semana, que me hizo revivir sensaciones veraniegas.

Finalmente, para cerrar una maratón de salidas gloriosas, decidí pasar por el bar de mis amigos para seguir incorporando burbujas a mi cuerpo, y luego irnos a nuestro segundo hogar, Mint. Debo reconocer que soy adicto a ese lugar y siempre la termino pasando bien, y por supuesto, acompañado, es por eso que opté por terminar esta semana como la empecé.

Seguramente, los que se quedaron en Buenos Aires, como yo, disfrutaron de una de las atracciones principales para los turistas del mundo que tiene esta ciudad: la noche.

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